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¿Quién dijo que todos los obituarios son elogiosos?

La muerte de Massera logró unificar las miradas de toda la prensa argentina. Pese a que los obituarios tienden a ser contemplativos con el fallecido, todos condenaron al almirante procesista. Hasta el reaccionario La Nueva Provincia ensayó una necrológica tibia para lo que es su línea editorial:

[…] En el plano político el Proceso de Reorganización Nacional resultó, a la postre, un fracaso tanto más ostensible cuanto que nunca antes se habían dado entre nosotros las condiciones para que un gobierno sentase las bases de una Argentina distinta. En cambio, las rencillas absurdas entre los miembros de la primera Junta de Comandantes y la incapacidad para acometer los cambios de fondo que la Nación pedía a gritos, hicieron que la empresa política epilogara de manera lastimosa. En ese terreno, no lo que hizo la Junta –cualquiera sea el juicio que nos merezca– sino lo que, con el enorme poder del gobierno militar, dejó de hacer, signará para siempre a sus integrantes.

Hasta Clarín y Tiempo Argentino pudieron coincidir, al fin, en algo:


El la tapa de su edición impresa, Clarín tira por la borda las cinco doblevés y la pirámide invertida y en la noticia «Murió Massera» omite el término murió en título, volanta y las primeras frases del copete. Recién en la última frase, penúltima línea, se acuerda de decir que murió:

Un ejemplo para las escuelas de periodismo sobre lo que no hay que hacer. Menos grave, La Voz se quedó sin sinónimos de dictador y puso en su edición digital:


Ya corregido, ahora se lee «Murió Massera, uno de los máximos represores de la última dictadura».

Curiosamente, en los primeros minutos, los más moderados fueron los de Página/12. El diario que tuvo siempre como bandera la defensa de los Derechos Humanos, que publicó y publica avisos conmemorativos a los familiares de los desaparecidos, tituló así en su versión online:


Apenas «uno de los tres integrantes de la primera Junta Militar»…

Pero, para copiar a mi amigo Samurai Jack, el «Premio Cabeza de Termo» del año se lo lleva el redactor de Crónica que en el segundo párrafo de su nota escribió:

Una de las cosas que debio hacer apenas entró a las FFAA fue tirarle la goma a medio regimiento, por su puesto que se tragaba la lechita y tenía fama como una de las bocas mejor cuidadas (no tenia caries) del pais

En Twitter muchos festejaron la frase como una boutade del diario fundado por Héctor Ricardo García, cuando en realidad no fue más que la ineptitud de un cronista que no solo refritó de una versión vandalizada de Wikipedia, sino que fue incapaz de revisar lo que estaba publicando.

Por último, no queda claro por qué La Nación cerró los comentarios de los lectores con la muerte de Kirchner y ahora, con la de Massera los dejó abiertos. Una lectura de esos mensajes, sumados a los avisos fúnebres de mañana, serán la única voz disonante dentro del consenso condenatorio de la prensa de ayer y hoy.