Todos los días consulto el portal Diario sobre Diarios. Sobre todo en los recuadros llamados Zona Dura aparece muy buena información para periodistas argentinos. El domingo pasado el diario Perfil les regaló una página completa de publicidad donde agradecen que este portal reconozca las primicias del único diario que aparece una vez por semana (por ahora).
El problema que tiene Diario sobre Diarios es que no está pensado siguiendo la lógica de un medio digital. Por ejemplo, ningún texto tiene links, elemento fundamental de cualquier sitio web. Todos los días en la sección Política recomiendan una lectura del artículo de un diario, que la mayoría de las veces puede leerse online ¿por qué no lo linkean?
Otro ejemplo: este viernes publicaron una serie de informaciones sobre los cambios en la redacción de Clarín. Me hubiera gustado linkearlo desde la sección “Notas al margen” de Periodismo.com, pero la información no existía como nota, sino que estaba distribuida en dos páginas y cuatro recuadros. Tampoco existe ningún enlace independiente a cada recuadro, como sí sucede en los blogs o en los diarios digitales. El único modo de hacerlo es linkeando a la home page o a la edición compilada en la sección Hemeroteca, pero el visitante debería buscar entre todas las informaciones aquella a la que se está haciendo referencia.
La solución se lee al pie de la página de DsD: “Se autoriza la reproducción total o parcial del contenido de este sitio, unicamente mencionando la fuente: Diario sobre diarios o bien www.diariosobrediarios.com.ar”. Así que, a falta de un sitio con mejor usabilidad, reproduzco los recuadros aquí:
Nuevo editor jefe de ‘El País’ de Clarín: Fernando González El miércoles pasado, el diario Clarín comunicó a sus profesionales, en la redacción central, una serie de cambios. El nuevo editor jefe de la sección “El País” es Fernando González. Tendrá una serie de coeditores, entre los que se encuentran Daniel Juri, Marcelo Cantón, Walter Curia, Silvia Naishtat, Jorge Luis Velázquez y Mariano Thieberger, que fue ascendido a editor. De esta forma, deja la jefatura de esa sección Eduardo Aulicino, que pasa a la mesa central de Redacción. Daniel Míguez pasará de El País a jefatura de los suplementos zonales y será reemplazado por Eduardo Paladini, que deja de ser editor de la sección “La ciudad”. Se hará cargo de este rubro Daniel Fernández Quinti. A El País también llegarán Sebastián Campanario (desde el suple económico) y Santiago Fioritti (de la corresponsalía en Mar del Plata). En tanto, José Aleman ascendió a la sección “proyectos especiales” y su cargo al frente de la revista Viva recaerá en manos de Diego Heller, acompañado por Marina Artusa y Fabiana Fondevila. Esta última abandona su cargo en la revista “Enseñar”, que será ocupado por Claudia Amigo. Daniel Dos Santos deja de ser jefe de Sociedad, para pasar a “producciones y reportajes especiales” en Viva. Lo reemplaza Sergio Danichevsky, acompañado por Diana Baccaro.
El proyecto de un diario gratuito Algunos de los cambios dispuestos por Clarín se deben al inminente lanzamiento de un diario gratuito que circulará en los vuelos internacionales y de cabotaje de Aerolíneas Argentinas. El proyecto será liderado por Norberto Angeletti, secundado por Oscar Filkenstein. Se sumarán también Néstor Straimel, Pablo Cerón, Andrea Rabollini, Martín Sánchez y Waldemar Iglesias, junto a un grupo de diseñadores y de fotógrafos. Por otra parte, dos periodistas de “El País” irán a la revista Viva, Mariana García y Marina Aizen. También fue promovida a editora de Sociedad Eliana Galarza, y Gonzalo Engel como redactor de esa sección. Carlos Prieto pasa de Policiales a Deportes.
Kirschbaum, por mail, explicó el sentido del cambio Los periodistas de Clarín consultados por DsD señalaron que los cambios en la redacción fueron comunicados por el editor general, Ricardo Kirschbaum, a través de un mensaje electrónico, un rato antes de volar a España, a donde habría ido por temas de diseño del matutino. Según comentaron las fuentes, Kirschbaum habló en el texto enviado a prosecretarios y a editores de “afianzar métodos de trabajo, examinar las rutinas y trabajar sobre el incremento de la calidad periodística”. Según los periodistas del diario que tuvieron acceso al mail de Kirschbaum, uno de los objetivos del recambio tuvo que ver con el impulso a “un cambio generacional” dentro de la redacción. Es decir, privilegiar el acceso a cargos a periodistas jóvenes. Asimismo aseguraron que la idea del editor general es promover “la posibilidad de realizar una carrera periodística” dentro de la empresa. Las fuentes dijeron que el texto del mandamás del diario culminó con un párrafo optimista, en el que resaltó lo bien que funcionan varios de los “productos” que Clarín tiene en el mercado. Según los periodistas, Kirschbaum pidió “mantenerse despiertos”, ya que “el periodismo no es una ciencia exacta”.
Wiñazki reemplaza a Tcherkaski en la Maestría Los cambios anunciados en Clarín también incluyeron a la Maestría en Periodismo que el Grupo realiza junto con la Universidad de San Andrés. Al frente de esa unidad, como director periodístico, fue designado Miguel Wiñazki, en reemplazo de Osvaldo Tcherkaski, que seguirá como profesor de esa carrera. Además, Wiñazki se mantendrá al frente del área de capacitación del matutino y continuará como editor de la sección “Medios”, que se publica todos los viernes.
Señores de DsD, háganse un favor: visiten OpenSourceCMS, elijan un buen Sistema de Manejo de Contenidos (CMS) y permitan que los lectores enlacemos a este contenido de calidad.
Hoy Clarín se hace eco de una campaña publicitaria de las tiendas chilenas “Ripley” donde cuerpos encapuchados y atados servirían para vender jeans:
Los avisos fueron retirados o modificados, aunque la agencia insiste en que ve más una semejanza con De la Guarda que con la tortura. Lo que se puede intuir es que en McCann-Erickson(Clarín, lo escribiste mal) quisieron ser transgresores pero no pagar el costo que la transgresión implica.
Primero fue el rock, después el sexo y ahora las drogas: todos esos tabúes fueron cayendo en los medios. Si con CSI estamos acostumbrándonos a ver cadáveres (aunque Anthony Zuiker remarque que muestran los cuerpos menos directamente que en las primeras temporadas), la misión de 24 es naturalizar la tortura.
Y no hablamos de sutilezas como la campaña de Ripley, donde lo que se privilegia es el golpe de efecto estúpido. En 24 Jack Bauer tortura y es torturado. Sobre todo a partir de la cuarta temporada, a veces a la persona equivocada, muchas veces usando métodos non sanctos (por ejemplo, improvisando una picana con un velador), siempre clandestinamente y tratando de evitar los obstáculos de los garantistas de “Amnesty Global” (el Amnesty International de este mundo de ficción).
Lejos de apartarse piadosamente, la cámara se regodea con el armado de los instrumentos de tortura (nos enteramos de las últimas novedades en la materia) y con la carne vejada, mientras se nos explica que “no hay otra alternativa: el enemigo debe sufrir para que se salven miles”.
Y lo más perturbador no es que
1) Jack Bauer es el héroe, no el villano de la serie
2) Nunca es castigado por sus acciones.
sino que
3) ¡Nos encanta 24!
¿Qué dicen los responsables de la serie? Kiefer Sutherland se lava las manos:
Yo no escribo los guiones. Creo que encontramos una buena forma de que todos podamos trabajar. Los guionistas trabajan en el segundo piso, nosotros rodamos en el primero. Ellos nos dejan hacer el programa y nosotros no molestamos cuando ellos escriben. 24 no es un documental. Usamos recursos específicos para crear una ficción, y sería una tontería que se confundiera eso con lo que pasa en la vida real. Si alguien cree que pensamos que lo que le pasó a una persona (en el programa) está bien, se equivoca.
Declaraciones raras para alguien que figura en los créditos como productor ejecutivo.
Joel Surnow, co creador de la serie con Robert Cochran, se jacta en unas viejas declaraciones de tener escritores de ambos lados del espectro político pero nadie “de ultra izquierda, seguidor de Michael Moore” y asegura que no buscan orientar ideológicamente al espectador, aunque se impusieron la misión de no ser políticamente correctos. Contradice abiertamente a Sutherland cuando proclama:
Tenemos que lidiar con el mundo que nos toca vivir [..] No se sentiría realista si hiciéramos las cosas de otra manera.
Pero tampoco aquí Surnow cuenta toda la verdad. La periodista Debra Watson revela que en noviembre de 2001 y raíz del 11-S, el consejero político de Bush Karl Rove se reunió con las cabezas de la industria cinematográfica y televisiva de Hollywood para pedirles ayuda (ideológica, se entiende) en la llamada “guerra contra el terror”. ¿Qué programa eligió Rupert Murdoch, capo de Fox, para tan loable misión? Adivinaron.
- ¡Poné minas en pelotas y dejate de hinchar con esos temas! - fue su rápida respuesta.
Lamento disentir con mi amigo. Me niego a tratar a las mujeres como un pedazo de carne. Me comprometo a no publicar jamás en este blog fotos de Luciana Salazar para atraer a los dos o tres visitantes (cuatro a lo sumo) capaces de excitarse con la imagen de un cuerpo siliconado.
En Malas Palabras resaltaremos las ideas femeninas, que es lo que, al fin y al cabo, perdura. La Historia recuerda a las mujeres por su herencia intelectual y no por la cantidad de piel que hayan mostrado.
Es más, me animo a subir la apuesta y propongo una revista que siga estas ideas. Una revista que, en lugar de mostrar cuerpos desnudos de mujeres como Playboy, muestre mentes femeninas al desnudo. Señoras y, sobre todo, señores: conozcan la tapa del primer número de la revista “Ratones (de biblioteca)”:
La idea no es mía, sino de un blog llamado Infobosta: escrachar el bajo nivel periodístico del portal Infobae. Pero las actualizaciones de Infobosta son muy espaciadas y al revisar el portal del señor Hadad diariamente aparecen algunas joyas que no merecen quedar en el olvido. Se aceptan sugerencias.
El infobofe del día
Original:
Infobofe:
Sigan los links y comparen. Piensen además que no es una noticia (a esta altura un commodity) sino una nota.
El número puede ser acertado o no. Al menos es la cantidad aproximada de weblogs indexados por Technorati mientras escribo esto.
Cuando en junio de 1999 registré el dominio weblog.com.ar jamás imaginé semejante explosión. Aunque en Argentina la palabra estaba reservada a los geeks, en EE.UU. existían como diarios personales desde el ‘95 y etiquetados como weblogs desde el 17 de diciembre de 1997 (+).
Ahora se da el ciclo inverso: mientras en Argentina los medios masivos se convirtieron en apologistasdelosblogs, en EE.UU. algunas voces se apresuran a extender el certificadodedefunción para esta forma de comunicarse.
Habrá, seguramente, opiniones opuestas para cada caso. Pero en grueso resumen, los críticos hacen hincapié en la falta de profesionalización de los blogs (y su limitación para el lucro) y los defensores recalcan sus posibilidades democratizadoras.
Esquivando definiciones tecnológicas, un weblog es un espacio de expresión individual (también en los weblogs colectivos), un medio digital “de autor”. Pero esto no es para nada novedoso. Me autocito:
¿Que era Karl Kraus sino un bloguer en la Viena de Fin de Siglo? Y los comentarios de los weblogs no son más que la metamorfosis, globalizada y a la vez centralizada, de la tertulia vienesa, el coffehouse inglés y el café francés del Antiguo Régimen, puntos de encuentro para discutir las noticias. Para no limitarlo a los medios gráficos y al resto del mundo, desde que Radio Belgrano inauguró la tendencia con la llegada de la democracia, no hay programa de radio que no difunda los mensajes de los oyentes.
El periodista del Financial Times Trevor Butterworth se ocupa de esta explosión de la opinión en su artículo “Time for the last post“, el mejor que se haya escrito sobre el “fenómeno weblog”:
Bloguear -si se me perdona el filosofismo barato- trajo el iluminismo europeo a EE.UU. Cada bloguer fue su propia imprenta, ejerciendo espontáneamente su libertad de crítica. Lo que es grandioso. Pero en el camino la opinión terminó convirtiéndose en la nueva pornografía de Internet.
En su texto, Butterworth opone esta “pornografía de la opinión”, constante de los blogs, al “erotismo de los hechos”, más presente en el periodismo tradicional. Con el agravante de que los blogs potencian la evanescencia de la prensa. Al estar atados
al ciclo interminable de las noticias y a la necesidad de publicar cuatro o cinco veces por día, cinco días a la semana, 50 semanas al año, los weblogs son la cultura literaria que más se ha acercado a la obsolescencia instantánea. [...] Una tumba virtual para mil millones de posts.
Los pioneros entendieron mejor de qué iba la cosa: antes de que los bloguers se conocieran de ese modo, recibían el apelativo de escribicionistas. Esos perversos que se exhiben escribiendo compulsivamente.