Jack Donaghy, el poderoso ejecutivo de la tv norteamericana descubre en su madurez a Milton Green, su padre biológico. En el primer encuentro entre padre e hijo, Green le cuenta a Donaghy que necesita desesperadamente un trasplante de riñon. Como no son compatibles, Donaghy decide mover sus hilos y convoca a músicos renombrados para que graben juntos una canción en búsqueda de un donante de riñon para su papá.
Jack Donaghy y su papá Milton Green
Elvis Costello, Sheryl Crow, Adam Levine de los Maroon 5, Norah Jones, los Beastie Boys, Moby, Cyndi Lauper, Mary J.Blige, Clay Aiken y Wyclef Jean entre otros acuden al llamado y graban “Kidney now!” (Riñon ya!).
Los cantantes de Kidney Now!
La escena -una de las mejores en lo que va del año en la tv- pertenece al fin de temporada de “30 Rock”, y es un equivalente individualista del legendario “We are the world” de los ’80, incluso con algunos guiños a la versión original.
Para ver la canción, con subtítulos en español exclusivos de Malas Palabras, hay que hacer click en el botón de Play del reproductor:
(Tercera entrega del “Manual de zonceras digitales”, publicada en el boletín 129 de Periodismo.com de abril de 2009)
Cada 1º de abril los anglosajones festejan April Fools’ Day. En esos países, como el 28 de diciembre en los de habla hispana, es un día consagrado a gastar bromas. Cada vez son más los medios de comunicación que se suman al ritual e incluyen en su agenda informativa, alguna noticia inventada. En su entrada sobre el tema, Wikipedia resume algunos de los casos más notorios de bromas de la prensa en ese día.
El problema es cuando los medios digitales, acostumbrados al copy & paste, refritan o fusilan estas noticias como si fueran verdaderas. Así, este año, el diario británico The Guardian anunció que, tras 188 años de editarse en papel, a partir de ahora iba a publicarse exclusivamente en Twitter, la aplicación de moda del momento. Era una broma, pero varios medios, entre los que estaban el ABC de España, se hicieron eco de la noticia dándola por verdadera.
Pero las equivocaciones no son privativas de estas dos fechas. Cada día aparecen en los diarios online noticias de dudosa autenticidad que nadie se ocupa de rectificar. En un extremo están las noticias falsas, aunque la gama es más amplia. Errores de traducción, títulos que malinterpretan el contenido, conclusiones erradas a partir de estadísticas (como releva desde hace años Malaprensa) y hasta supuestas novedades que pasaron hace varios años.
En este último grupo, hace algunos días se cometió una gigante. Varios portales de actualidad, entre ellos Infobae y Ámbito anunciaron que Winona Rider "hizo alarde de su costado más hot en una sesión para la revista ‘The Face’ en la que se la animó a quitarse el sostén". Pero lo que se presentaba como una noticia, había sucedido hace ¡quince años!. No la semana pasada o el mes pasado, ¡era una "novedad" del siglo pasado! A tal punto que la aludida revista The Face dejó de editarse en el año 2004.
Los medios digitales se manejan con una impunidad que los impresos no tienen. El error en un papel impreso es contundente. En la web pasa a ser una página más entre miles de millones. Y nadie debe quejarse: al fin y al cabo es gratis. Estas zonceras alumbran espacios informativos sin correctores, sin una jerarquía que permee la calidad de la información, sin balances sobre el contenido publicado y sin una reflexión ética sobre el material periodístico que se da a conocer.
Pocos medios online incluyen al final de cada noticia la posiblidad de que sus lectores reporten algún error. De los que lo permiten, no todos terminan corrigiéndolo. Ante una errata, un medio digital debe mantener la noticia y dar cuenta de la equivocación, de un modo destacado y en la parte superior de la página. Algunos lo corrigen en silencio. Otros optan por esconder la suciedad bajo la alfombra y eliminan el archivo. Reacciones cuestionables, pero al menos son reacciones. Lo que no debe hacerse nunca es mantener el yerro. Como Clarín.com, uno de los medios más leídos de habla hispana, que mantiene con tozudez cada equivocación que comete en su sitio web. En un soporte que permite corregir al instante cualquier error, no rectificarse es el peor error.
Comienza una nueva temporada de Mad Men, una de las mejores series de los últimos años. El mundo de una agencia de publicidad en los años ’60 es la excusa para hablar de la condición humana con una madurez y un talento poco frecuentes hasta en el cable, sobre todo con el ocaso de HBO y el ascenso de Showtime, mucho más inmadura y efectista en sus propuestas (Californication, United States of Tara, Weeds).
El cerebro detrás de Mad Men es Matthew Weiner, productor ejecutivo de la última etapa de Los Soprano y responsable de la idea, el guión, la dirección y cada detalle de lo que se ve en pantalla. Para conocer mejor el entramado de la serie, recomiendo leer dos entrevistas que le hacen en The New York Times y Variety.
Y aunque Mad Men sucede en un tiempo sin Internet ni web 2.0 (¡por suerte!), paradójicamente son numerosas las iniciativas promocionales que se pueden ver online, muchas oficiales, pero otras creadas por fans. Acá, algunos links:MADBLOG: Mi enlace favorito sobre la serie. Mantenido por "Dorothy Parker", desde la temporada 2, analiza el capítulo de cada semana desde una mirada única, que realza todavía más al show. Y los sabrosos comentarios, generalmente de personas que vivieron esa época desde adentro de las agencias, lo hacen de lectura obligada para todo fan.
The Footnotes Of Mad Men: Notas al pie a la serie. Un catálogo cultural de avisos, pinturas, lugares y noticias que aparecen en Mad Men. Un poco escueto, pero es de esperarse que vaya creciendo con el correr de esta temporada.
The Real Life Mad Men: una producción de Fast Company con los equivalentes del mundo real y actuales de los personajes de Mad Men. También existe una variante medio tontolona que los compara con los personajes de los Muppets.
Meshugene Men: la versión judía de Mad Men, donde adaptaron hasta la cortina del programa. También existe una versión Simpson.
Es curioso que en Twitter, una herramienta originalmente concebida para contar lo que se está haciendo en tiempo real, uno de los temas recurrentes sean los sueños, actividad incompatible (por ahora) con el tuiteo.
En las 50 páginas más recientes del buscador de Twitter la palabra soñé, restringida al idioma español, abarca solamente mensajes de los últimos cuatro días. La gente sueña mucho.
Decidir seguir a una persona a partir de una fabricación de su inconsciente puede ser un mejor método que elegirlo por lo que cuenta en la vigilia.
Entre las trivialidades más pasmosas y las fantasías oníricas con los Jonas Brothers aparecen, en esa media centena de páginas, algunos sueños que sobresalen:
ricardogreene: Soñé que Julio César me hablaba de las estrellas y yo sólo quería clavarle el puñal.
pum4: El lunes me di cuenta que mi adicción a Twitter ya es enfermiza, soñé que ahora podíamos ver quién visitaba nuestro perfil.
metamorfosis_r: Soñé que era un delincuente, que me detenía la autoridad, que vivía una balacera, que nunca iba acabar. Lo bueno que aun no salgo de prisión.
AraVilches: Soñé que iba a la casa de Horacio Guarani y todos decíamos “Vote for Miley”.
elgaita: Soñé que sonaba el despertador, me desperté y acto seguido sonó el despertador… ¿Tendré poderes?
paolamurias: Anoche soñé que los Simonkeys eran vietnamitas reducidos y disecados. Así empezamos el martes…buen día!
reiben: Soñé que mi dealer me acariciaba la pierna derecha y decía: “si te mueres déjame quedarme esto de recuerdo, y lo colgaré en mi baño.”
Domitilita: Soñé que tenía un affaire con Alan Pauls. Nuestros encuentros eran en una panaderia propiedad de Messi
ChowKaiDeng: Siesta. Soñé que tenía un negocio casero y multimillonario de falsificación de osos polares de peluche. Al final me pescaba la policía
idseven: Soñé con una frase para este tweet pero ya se me olvidó
Me considero un fan de Charly García. Justamente por eso, no puedo aplaudir “Deberías saber por qué” que fue presentado como “un día histórico para el rock” (!?). Porque más allá del negocio, de Lopérfido, de todo lo que rodeó el circo del lanzamiento, del pasado y el presente de Charly, el tema es malo.
Y poco importa si es de antes de la internación o de hace quince minutos, no estamos hablando de un cable de último momento. Es una canción. Una canción de la que ni Charly se va a acordar dentro de dos años.
Y no es por ser refutador de leyendas, pero no se puede elogiar una melodía chata que, además recuerda bastante a otra. ¿Ustedes que opinan?
El tema de Charly:
Y la ¿inspiración?:
Como dice García, para seguirlo, deberíamos saber por qué. En mi caso, no es por este tema precisamente.
“Todos han visto tantos programas sobre policías que creen entender el trabajo policial. Pero el buen trabajo policial tiene tantos matices, a veces es tan complejo, que no tiene nada remotamente que ver con lo que se cree. Tuve que cubrir el tema durante años para entenderlo. Del mismo modo, el trabajo de reportero tiene matices, y es sutil y cuidadoso, y descansa en personas que han seguido el mismo tema por años, y tienen fuentes bien desarrolladas. En mis primeros años en policiales era arrastrado por tipos mayores que yo y que tenían mejores fuentes, que me explicaron cuándo me mentían y cómo.”
“[En los diarios] estábamos esclavizados por esos personajes de Silicon Valley, y nuestros propios líderes no venían de la sala de redacción. Los responsables de nuestra industria despreciaban el producto, veían las noticias y la producción de noticias como un costo y a la publicidad como un propósito. Todo lo que se interpusiera en el ingreso y más ingreso de publicidad era una afrenta. Cuando se estaba realizando el prototipo de Internet, la gente de nuestra industria debería haber destinado dinero a investigación y desarrollo, para saber qué hacer con esa nueva dinámica y crear un producto tan esencial para los lectores que estuvieran dispuestos a pagar por él. En lugar de eso, se llevaron todos los beneficios –y hubo grandes beneficios en los ‘80– y se los dieron a Wall Street y a los salarios de los CEOs. Todos esos tipos hoy viven en los campos de golf. Y los reporteros no tienen trabajo.”
“La última década es la primera en la historia de los diarios en los que la circulación fue libre. La pregunta que hay que hacerse es ‘¿Son los diarios más fuertes o más débiles por haberlo dado todo gratis?’. ¡Están en peligro, por Dios! Y todavía hay gente, profetas de los nuevos medios, que te dicen ‘Vos no entendés Internet’. Y mi respuesta es ‘Vos no entendés el periodismo’. Lo que están haciendo es destruir un bien cívico elemental en el nombre de la tecnología, en vez de hacer jugar la tecnología para el bien cívico. No hay nada gratis en enviar reporteros a Fallujah o a cubrir el Congreso en Washington. No se trata de un tipo en una terminal escribiendo lo que siente; las cosas tienen que ser adecuadas, pasar por editores más veteranos.”
“La actitud del público hacia el periodismo profesional es de resentimiento, amargura, alienación e irritación general. Es natural. Fui reportero durante trece años y no me crucé con mucha gente que amara su periódico regional. La gran mayoría estaba enojada porque era muy conservador, muy liberal, muy demócrata, muy republicano, publicaba mal sus apellidos cuando hacían algo bien y publicaba bien sus apellidos cuando hacía algo mal.”
“No fui a cubrir un departamento de policía urbano por cierta idea de tarea cívica o por curiosidad. Fui a la estación de policía cada día, recorrí los distritos, conocí gente y cubrí la ciudad porque el Baltimore Sun me pagó para hacerlo cada día. De otro modo no lo hubiera hecho. Hay una razón para llamarlo profesión.”
“Tras el colapso de los diarios, tendremos un período de tiempo en el que la corrupción será robusta, no tendrá inhibiciones ¡Qué gran momento para ser un burócrata mentiroso, un político sucio!” (David Simon)
Hubo un tiempo en el que las jugueterías tenían, además del típico merchandising, otro tipo de chiches. Entrar a cualquiera de las cadenas de venta de juguetes hoy y pretender comprar algo distinto de lo que se ve en los canales de tv infantiles es perder el tiempo. Ben10, los Power y las princesas invaden todas las estanterías y no hay alternativas. Es eso, o la wii.
Pero como este blog se jacta de su inutilidad, ofrecemos por segunda vez (la primera, aquí) una serie de regalos tan originales como inútiles o inaccesibles para obsequiar este domingo.
El Sukasama Star Japan permite grabar cualquier frase o canción y luego la reproducirá al revés. Ideal para generar mensajes crípticos (“adreim anu se otarapa etse”), convocar al diablo o aprender este “idioma secreto” para pasarle a un amiguito las respuestas del examen.
La versión moderna del viejo juego de química. Ahora los chicos pueden extraer ADN y avisarle a su papi que mamá los tuvo con otro. Cuesta 10 dólares, pero está agotado.
Las nuevas generaciones son menos inocentes que las nuestras y ya no se identifican con los ositos de peluche cándidos. Amazon ofrece por precios que van de los 7 a los 30 dólares la colección Teddy Scares, de osos reos:
Como los jugueteros no podían vender una botella vacía como un juguete, a algún cerebro mágico se le ocurrió aggiornar el clásico juego de la botella haciéndola vistosa y con un “girador electrónico” (?!). Los niños ya no tienen que gastar energía haciendo girar la botella y pueden guardarla toda para besarse, invirtiendo sólo 10 dólares en el adminículo. El sitio que la vende dice que es solo apta para mayores de 9 años.
¿Su hijo es un negado para la música pero usted había soñado que sería estrella de rock? La solución está en las guitarras aéreas: no requieren de conocimientos musicales y hay una industria perfectamente montada, con rankings, una federación, un doctorado y puede dedicarse a eso profesionalmente participando en los campeonatos mundiales de Air Guitar. Qué mejor que empezar a regar esta vocación regalándole una guitarra aérea (invisible) y cuerdas de repuesto (también vacías). Valen 2 dólares. ¡Encima es un regalo económico!
(Segunda entrega del “Manual de zonceras digitales”, publicada en el boletín 128 de Periodismo.com de marzo de 2009)
El listado de las zonceras que caracterizan al medio digital debería empezar por las personas. Sí, detrás de todos esos diarios digitales y portales hay seres humanos. Salvo en Google News, que se jacta de seleccionar y publicar artículos periodísticos “automáticamente mediante un programa informático”. Hablamos de los llamados “periodistas digitales”. Pero esta sería la primera zoncera.
Porque ¿qué es un periodista digital? En teoría podríamos decir que todo periodista es digital, en la medida en que usa buscadores, envía y recibe emails y consulta medios online de todo el mundo para su tarea cotidiana. Pero también podríamos afirmar que ningún periodista es digital, ya que no hace otra cosa que utilizar sus competencias como periodista (a secas) en medios digitales. Trabajar en un medio virtual (cargar noticias en un gestor de contenidos) no convierte a alguien en periodista digital. El soporte no define las competencias de un periodista (periodista radial, periodista televisivo), a lo sumo puede hacerlo su especialización (periodista científico, periodista político).
Si quisiéramos limitarnos a retratar a los trabajadores de los medios digitales podríamos caer en el estereotipo, No todos ellos son iguales. Pero que compartan su vocación, sean más o menos de la misma edad y realicen rutinas similares autoriza a caer en algunas generalizaciones, aunque siempre habrá excepciones.
Los mal llamados periodistas digitales niegan el pasado, se obsesionan con el presente y endiosan el futuro.
Para ellos no hay Historia. Lo que es anterior a sus vidas ya pasó, no es novedoso ni noticiable (salvo para los aniversarios redondos), por lo que no entienden por qué habría de importarles. También les produce indiferencia la historia del periodismo. Suponen que trabajar en medios digitales los coloca en un lugar diferente (¿superior?). Desprecian a los referentes de generaciones anteriores, incapaces de usar un Blackberry. Pero tampoco las experiencias pasadas de medios digitales parecen afectarlos. Eligen volver a fundar todo el tiempo sus rutinas y las de los destinatarios de sus mensajes, pese a que en la mayoría de los casos son reformulaciones de algo que ya se probó.
Este presente revolucionario y crispado se vive en los permanentes rediseños de los sitios, en la relevancia que se le da a la sección de último momento y en la sobresaturación de contenidos. Ellos pasan una decena de horas diarias frente a sus monitores, pero el visitante promedio se ve abrumado por esta compulsión a la exuberancia noticiosa.
Cada nueva moda es adoptada por el mediopelo digital con entusiasmo tilingo y pretenden que sus lectores sean de la partida y aprendan a bajar plugins, dediquen tiempo a disfrutar sus producciones especiales en Flash, renueven sus monitores para ver en más definición o reciban alertas en el teléfono celular. “¡Les estamos ofreciendo el futuro hoy y ustedes, lectores ingratos, nos dan la espalda! Así no se puede ser gurú”, se lamentarán. Por suerte hay premios y Congresos de Periodimo Digital. Algo es algo.