Amas de casa desesperadas

Aunque estas semanas la mitad del top 10 de libros de no ficción está ocupado por la dupla Pigna-Paenza (tres libros el historiador, dos el matemático), se están colando un par de títulos que también pueden agruparse.

Son “Cómo poner límites a los hijos” y “Mi marido envejece ¿qué hago?”. No hace falta comprarlos para saber de qué tratan, los títulos son suficientemente explicativos. Aunque “Mi marido envejece ¿qué hago?” puede generar un par de preguntas: ¿la esposa sigue jovencita eternamente? y ¿por qué ella debería hacer algo con su marido? a menos que le dé un infarto, en cuyo caso debería llamar a la ambulancia, lo único que tiene que hacer es aguantarlo, que es lo que hacen todas las parejas, y para saber eso no hace falta leer ningún libro.

Que las mujeres casadas y con hijos busquen con avidez estos libros puede tener muchas lecturas. Una feminista podría ser “los nenes son unos hinchapelotas y los maridos unos inútiles”. Y una machista: “las mujeres ya no son lo que eran: mi vieja no necesitaba de un libro para criar a sus hijos y poner en vereda a mi viejo”.

Lo cierto es que nos hemos ido acostumbrando a que el mercado editorial lance estos libros para mujeres: recuerdo “Los nietos nos miran” (sí, ¿y?) y “No seré feliz pero tengo marido”. Por eso ya no nos sorprenden. Pero no se lanzan equivalentes para hombres, tipo “Cómo ponerle límites a la tarjeta de crédito de mi mujer” o “Mi amante me hinchó las bolas ¿qué hago?”. Y ni que hablar del colectivo gay que, al menos por ahora, tampoco compra libros tipo “Cómo no ponerle límites a mi marido” o “Los chongos nos miran”.