Categoría 'gadgets'
Era hora de que la industria juguetera se hiciera cargo de la brecha entre el anabólico G.I. Joe (o Joe el Super Temerario) y el metrosexual Ken.
LeisureJoys se ocupa de reivindicar al tercero en discordia en todo conflicto bélico: el corresponsal de guerra.
Ahora podrá mostrarle a sus hijos que el periodismo puede ser una profesión arriesgada y no sólo refritar cables y burlarse de los turistas en Alemania.
Pero si considera que todo lo que tenga que ver con la guerra es violento para un chico, puede probar con un muñeco de Michael Moore:
Es cierto que el Lanata yanqui no va a ser candidato a la decapitación a manos de grupos fundamentalistas, pero las corporaciones a veces pueden ser más vengativas, por lo que todavía necesite algo más moderado. ¿Qué tal un intelectual?
Tiene razón: también los intelectuales son perseguidos (dicen que un buen castañazo duele un rato, pero que las palabras hieren para siempre) y no quiere que su hijo sufra eligiendo un modelo de vida equivocado.
Si todavía desea algo más tranquilo, con el máximo reconocimiento y la mejor paga para que él tenga como modelo, puede regalarle un muñeco personalizado de conductor de noticiero de tv aquí, aquí o aquí. Acuérdese de decirle al fabricante que las piernas no son necesarias.
3 de Julio de 2006
por Diego Rottman
Respetado señor:
Hastiado de tolerar páginas de Internet plagadas de obscenidades visuales y escritas, tuve la suerte de recalar en su espacio que, por lo que pude entender, se dedica a combatir las Malas Palabras.
Solía acudir con mis misivas al diario La Nación pero, lamentablemente, ya no publican tan seguido mis observaciones en su Correo de Lectores. Además, el periódico que fundara el gran Bartolomé Mitre no ha sido ajeno a la ola de pornografía que todo lo invade: en su revista dominical las mujeres aparecen cada vez más ligeras de ropas. Comprenderá, porque lo imagino un par, que los defensores de las Buenas Costumbres nos vamos quedando solos.
Motiva esta carta, sin embargo, una buena noticia. Una compañía británica ha diseñado un producto que considero digno de encomio. Se llama Mosquito y es un repelente de jóvenes. Así como lo lee. El sistema emite un sonido en una frecuencia extremadamente alta, solamente audible por adolescentes, que los espanta y evita que se junten a vaguear, alcoholizarse o manifestarse políticamente. ¡Un sueño hecho realidad! Ya podemos guardar en el ropero el viejo trabuco naranjero.
Solo resta esperar un sistema similar para apartar de nuestra cercanía a gente de diferente color de piel de la nuestra y ahí sí, finalmente, podremos reconocerle a la tecnología su aporte.
Saluda a Vd. atte.
“El Moralista”
1 de Mayo de 2006
por Diego Rottman
En japonés se los conoce como chindogu (chin significa extraña y dogu, herramienta) y el término fue acuñado por el comediante e inventor Kenji Kawakami.
Un chindogu tiene que tener las siguientes características:
1. No puede tener un uso real
2. Tiene que existir
3. Incorporar un expíritu anárquico
4. Ser una herramienta para la vida cotidiana
5. No puede venderse
6. El humor no puede ser el único motivo de su creación
7. Ser inocente
8. No puede tocar temas tabú
9. No puede ser patentado
10. Estar contra todo prejuicio
Algunos ejemplos que cumplen con las diez reglas:

Para cepillarse los dientes de arriba y abajo a la vez

Remera para que te rasquen la espalda con la correspondiente tabla de referencias para el rascado

Ventilador para enfriar fideos
Y otros ejemplos, que no llegan al rango de chindogu porque, a pesar de su inutilidad, no cumplen con todas las normas del decálogo:

Pañuelo con compartimento para mocos
Un tercer grupo es el de los inventos absurdos que fueron ideados pero no tienen existencia real (al menos por ahora):
Papel higiénico conectado a Internet que imprime las noticias en tiempo real (se la dio como cierta por varios sitios de gadgets pero su creador
siempre dijo que era una broma)
Teclado para navegar por Internet
Y un último grupo es el de los inventos inútiles que se pensaron como parodia y terminaron convertidos en productos reales, como el argentino Patomaster,

un patito de hule que se ata al cuello y despierta inmediatamente al usuario en caso de somnolencia involuntaria, cuando el mentón en caída choca contra el Patomaster y la presión hace que emita un sonido simil pato, pero mucho más agudo e irritante.
13 de Abril de 2006
por Diego Rottman
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