El ADN del periodista

«Todo periodista que no sea demasiado estúpido o demasiado engreído para no advertir lo que entraña su actividad sabe que lo que hace es moralmente indefendible. El periodista explota la vanidad, la ignorancia o la soledad de las personas, ganándose su confianza, para luego traicionarlas sin remordimiento.» (Janet Malcolm)