La caída del bulo de Merlín
11 de Noviembre de 2009 por Diego Rottman
Tanta nota recordando la caída del Muro de Berlín es un buen pie para evocar a un grupo de gente que por aquellos días revolucionó la radio: los que hacían “El bulo de Merlín”.
En agosto de 1987 Santiago Salgado presta la piecita del fondo de su casa en Olivos para poner una radio con Fernando Collazo, Emilio GIménez Zapiola (hijo), Santiago Salgado, Pablo Avelluto y Eduardo Berti. Nacía “El bulo de Merlín”, la primera radio libre argentina.
Transmitían de 18 a 1 siempre haciendo eje en el humor. Se escuchaba desde el Tigre hasta Palermo. Fueron el antecedente de Radio Bangkok, con una realidad paralela delirante tratada con el lenguaje de los medios tradicionales. Podían invitar a una guerra de canciones telefónica, a una búsqueda del tesoro en el barrio o comunicarse con un chárter en el que, en un día de año nuevo y por estar volando en sentido inverso de la rotación de la Tierra, siempre eran las 24 y el festejo etílico acababa en catástrofe. La casa de la familia Salgado estaba bastante cerca de la quinta de Olivos y los conductores decían que el oyente Raúl Ricardo (Alfonsín) los llamaba en las noches de insomnio. En “Bondi”, el programa ómnibus de los fines de semana, experimentaban con sonidos y desde los libretos de radioteatro soñaban con homenajear a la vieja radiofonía. En “El rally del dial” volvían locos a los oyentes obligándolos a buscar y descubrir qué temas estaban pasando otras radios. A veces Mario Pergolini pasaba para transmitir un rato.
El 16 de noviembre de 1988 la Secretaría de Comunicaciones descubrió la ubicación de la emisora y una brigada de funcionarios al mando del secretario Ramadam Ramadán (sic) entró al estudio, requisó los equipos y puso una faja de clausura. “Armar la radio no fue barato y después de haberla instalado nos vinieron a clausurar y se llevaron todo, hasta lo que no se tenían que llevar. A los pocos meses hubo que empezar de nuevo”, se quejaba Santiago Salgado en una entrevista a la revista 13/20.
Como en la mayoría de las radios truchas que fueron surgiendo por esos tiempos, nadie cobraba nada, salvo algunas donaciones de los vecinos que se acercaban a la casa de Salgado con efectivo o comida.
En el ‘89 el circuito de las radios oficiales los convocó: pasaron por radio Excelsior y Municipal. En esta etapa se sumaron Diego Golombek, Mariano Mucci y Gustavo Neer. De esa época recuerdo a “Bernardo Insertcoin”, un crítico de videojuegos, algo que era gracioso entonces y que ahora es un oficio más.
Un día, hace 20 años, los escuché decir que era el último programa: “es cansador ser gracioso todo el tiempo”, se justificaban. En ese entonces la frase me enojó, pero con el tiempo los entendí (seguramente alguien 20 años menor que yo se indigne al leer esto).
Hoy nadie se acuerda de la caída de este bulo, no existen textos, ni grabaciones en la red, sus protagonistas tampoco hablan de esos días. Apenas un libro, “Días de radio” de Carlos Ulanovsky, le dedica una página y el disco de Eter, algunos segundos.
Vaya este post entonces como recuerdo de los últimos años ‘80, cuando las radios truchas fueron la promesa de que se podían hacer medios de comunicación diferentes.
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14 acotaron Acote...
1. amelio | 11/11/2009 a las 20:13
Excelente post evocativo! Supe que andabas tras esto desde el aniversario del Muro y lo conseguiste. Mu bueno!! Valga le homenaje a quienes lograron la difícil tarea de hacernos cagar de risa por radio!! Un saludo.
2. minervisha | 11/11/2009 a las 21:06
Así que hablabas en serio, “El bulo de Merlín” existía… Yo creí que era un jueguito de palabras!
3. Diego Rottman | 12/11/2009 a las 9:17
Si, je. Era un jueguito de palabras, pero inventado por otros.
Me hiciste ilusionar…
4. Pablo | 12/11/2009 a las 11:56
Los recuerdos se me confunden y no puedo precisar: ¿El rectílocuo Teodoro Cepeda estaba en el Bulo de Merlín? Me acuerdo que tenía un inodoro especialmente acondicionado con micrófonos para hacer sus particulares y forzados monólogos…
5. Diego Rottman | 12/11/2009 a las 12:01
Sí.
6. emepol | 19/11/2009 a las 20:17
Qué recuerdos… Yo era fiel oyento de El Bulo de Merlín, aunque por lo visto, recordás más cosas que yo…
Gracias a esa radio yo descubrí cosas como Leo Masliah, entre otras…
7. Pablo Avelluto | 24/11/2009 a las 17:53
El Bulo de Merlín fue una hazaña llevada adelante por Santiago Salgado y Fernando Collazo a quienes conocí en la Carrera de Ciencias de la Comunicación de la UBA. Un día me dijeron: “vamos a hacer una radio” y fue una de las experiencias más creativas y vitales en las que he participado.
Me impresiona que algo que ocurrió hace veinte años todavía sea recordado, lo que me lleva a pensar que era algo bueno. Una radio en una casa. No había internet, el cable todavía era algo novedoso. Los discos eran de vinilo en su mayoría y se usaban casetes.
La radio hizo su historia ahí, junto a unas cuantas personas que se hicieron del tiempo y sus ideas para pasar horas en Olivos trabajando gratis en una postal de un mundo que ya no existe más.
Gracias por acordarse de esta historia.
8. Picogz | 29/11/2009 a las 7:54
En cuanto a “no existen textos, ni grabaciones en la red, sus protagonistas tampoco hablan de esos días”, te cuento que en un ataque de noctalgia (y entusiasm0) fernando y santiago trataron de crear una entrada en wikipedia que fue borrada inmediatamente por “ellos”, aparentemente por irrelevante. (o irreverente, nunca supe bien). Ah!: Gracias por acordarte.
9. Fernando Collazo | 3/12/2009 a las 12:22
Me llegó de rebote este post, es lindo descubrir que cosas que uno hizo hace mucho tiempo siguen rebotando en algún lugar de la historia.
El Bulo de Merlín fue, primero que nada, un ejercicio de libertad de expresión, un espacio de experimentación comunicativa en el que una veintena de veinteañeros hacíamos radio porque nos gustaba, porque nos divertía, porque nos interesaba, porque nos daba ganas.
Fue una experiencia tan pura y genuina que se diluyó en cuanto intentamos profesionalizarla y convertirla en algo de qué vivir.
Siempre pienso qué tendríamos que haber hecho para seguir adelante, y cuanto más lo analizo, más me convenzo de que el Bulo de Merlín fue tan importante en aquel momento, precisamente porque sólo podía ser de esa manera: analógico, simple, creativo, pobre, amateur, puro.
Uno de nuestros slogans nos definía muy bien: “una radio artesanal, atendida por sus propios dueños”.
Gracias a todos por el recuerdo y muy buena la crónica de Diego.
10. Diego Rottman | 4/12/2009 a las 16:19
Gracias Fernando!
¿Existen grabaciones del programa? Me gustaría ponerlas online…
11. El versero de Olivos | 18/12/2009 a las 11:39
yo fui testigo..fui a las fiestas, estuve con los teloneros de lo indeseable, existe dando vueltas una grabacion del programa con Leo Masliah.
tengos algunos TDKs perdidos con programas
12. Ana Lucía | 5/01/2010 a las 13:57
El Bulo era en mi casa (soy la hermana de Sago). Yo tenía 10 años, y para mí era lo más normal que hubiera una radio en el lavadero… aparentemente para los demás no.
En algún momento, mi hermano me pasó una grabación con “La blanca”, un texto todo escrito con a, obra genial del hermano de Sergio Wolf (que también pasó por el Bulo). No tengo el audio digitalizado, pero un amigo lo tipeó y se puede leer acá:
http://sabrosovolatil.blogspot.com/2008/01/la-blanca.html
13. Santiago Sago Salgado | 11/01/2010 a las 10:51
Increible!!! Vo’ Diego me queres hacer llorar?
Aca van alguno audios que les colgué:
http://www.goear.com/listen/7f7d36c/La-inevitable-derrota-con-Golombek-el-bulo-de-merlín
http://www.goear.com/listen/42d3368/Relator-de-mensajes-el-bulo-de-merlín
http://www.goear.com/listen/f6ff86d/LLamados-de-oyentes-el-bulo-de-merlín
http://www.goear.com/listen/d790905/La-blanca-gabriel-wolf-en-el-bulo-de-merlín
14. Diego Rottman | 12/01/2010 a las 14:53
¡Gracias Santiago!
Esto amerita un nuevo post.
¡Acote!
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