La fórmula del best seller existe
1 de Septiembre de 2008 por Diego Rottman
“En primer lugar, para que un libro llegue a ser un best seller es indispensable que tenga suspense. Si el autor sabe manejar con destreza el elemento de suspense, las posibilidades de que el libro se venda bien son muy elevadas. El suspense es algo que engancha a todo el mundo. A todos nos encanta ver una buena película de suspense, leer un libro que te mantiene en vilo. En segundo lugar, en la historia tiene que haber un héroe o una heroína que se ganen inmediatamente las simpatías del lector. Una vez que se han identificado con él, hay que hacer que el protagonista se meta en una situación difícil, convertirlo en víctima de alguna traición, quizá poner su vida en peligro, para al final rescatarlo de las dificultades. Ésos son los ingredientes básicos del género de suspense. Luego están las marcas de identidad de cada autor; en mi caso, un buen conocimiento del mundo de la ley. [..] La combinación de un buen suspense con un marco legal es formidable. En mi caso hay un tercer elemento, que no se da en todos los escritores, y es que mis libros son limpios, no hay nada escabroso ni moralmente objetable en ellos. Si un lector de 50 años lee una novela mía, sabe que se la puede recomendar indistintamente a su hija de 15 años o a su madre de 80, porque tiene la seguridad de que no hay nada moralmente reprobable en el libro. La clave de la fidelidad que me profesan muchos lectores es esa cualidad, que no es tan frecuente como parece. Hay una sobreabundancia de libros turbios y escabrosos.” (John Grisham)
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2 acotaron Acote...
1. Lolita | 1/09/2008 a las 21:17
Totalmente de acuerdo. Las últimas novelas que he leido tenían tintes que llegaban a ser demasiado morbosos. Un buen libro no necesariamente debería abusar de lo escabroso y de lo, a veces demasiado frecuente, desagradable.
2. silvia | 3/07/2009 a las 10:55
creo que no puedes crear un libro con intención de que se lo lea un adolescente de 15 o un anciano de 80… cualquier editorial que viera un libro con un público así de amplio, creerá que lo escribes para vender, y los libros que se escriben para vender, no venden. No se trata de hacerlo para que lo lea todo el mundo, se trata de que escribas algo que te salga de dentro y que se lo lea un determinado público, no todo el mundo.
¡Acote!
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