Por qué amo a las series
22 de Enero de 2008 por Diego Rottman
A nueve años del comienzo de “Los Soprano” y a casi una década del último capítulo de “Seinfeld”, los grandes medios en español parecen descubrir el fenómeno de las series. Una nota en “El País” hace tres meses y otra en “La Nación” esta semana pintan como novedoso un sistema que funciona hace años. Esta bienvenida al mundo de la cultura no es menor: la televisión como medio todavía sigue afuera de las páginas culturales, salvo para ser vituperada.

¿Por qué ahora? Antes seguir una serie no era fácil. Mucho menos seguir varias. Las revista de cable no ayudan con los horarios; hay que tener alrededor de 22 horas disponibles para ver cada temporada y mucho más si se suman todas las temporadas; estar siempre a la misma hora para verla en vivo (y acordarse) o poder organizarse para grabarla…

Pero desde hace no tanto las series se bajan de Internet, se alquilan en un videoclub o se consiguen en el Parque Rivadavia. Y apareció otro televidente, cinéfilo o al menos espectador de cine, que se anima a confesar que ve una serie sin pruritos. No solo ya no es vergonzante, es casi una necesidad cultural. Si hasta aparecen libros como “La psicología de Los Simpson” o “Los Soprano y la filosofía”.

Soy teleadicto desde niño, pero este año dejé de ver el último programa de televisión abierta que veía. Ahora solo veo series. Hay demasiadas buenas y los canales de aire ya no ofrecen nada que me atraiga. Pienso mucho si escribir o no este párrafo: odiaría que suene snob o despectivo. De adolescente podía pasar una hora viendo “Mundo Panaderil” por Canal 2 y en 2007 seguí a “Bendita tv”, el primer Gran Hermano y cachos de “Showmatch”, así que no me voy a hacer el exquisito. Pero los DVDs y VHSs se acumulan y entre las confesiones de Andrea Pietra en “La biblia y el calefón” y las de Nancy Botwin en “Weeds”, no dudo.

Además de ser el reino de los guionistas y de las excelentes actuaciones, hay un elemento que me hace adorar a las series por sobre las películas, que es el mismo que hizo que abandonara los cuentos para ser devoto de las novelas: su estructura. En un cuento o en una película nunca llegamos a conocer en serio a los personajes. En las novelas y en las series sí. Las series se hicieron verdaderamente interesantes cuando abandonaron la idea de que cada capítulo es una unidad independiente en la que todo vuelve a cero al final del episodio, como si fuera un grupo de cuentos con los mismos personajes. Para la generación de series adultas, cada episodio es como el capítulo de una novela (en eso, las telenovelas latinoamericanas fueron pioneras). Por eso “Los Simpson” es una serie del viejo estilo, mientras que la legendaria “Twin Peaks” puede meterse entre las nuevas.

Las dos horas de una película no alcanzan. Hacen falta 54 horas para entender a Tony Soprano, solo, separado de su mujer, mirando un cuadro del Rat Pack. 73 horas para comprender por qué Gregory House pone un cuchillo en un enchufe. 68 horas para reírse cuando Elaine conoce a las versiones opuestas de Jerry, George y Kramer. 60 horas para que la muerte de Nate Fischer se parezca a la de un ser querido.

Volver
Archivado en: cine, cultura, medios, periodismo, tv
5 acotaron Acote...
1. Una que anda por ahi | 23/01/2008 a las 12:15
Es asi, es asi y es asi. El que mira series no duda de la certeza de este post. Todos buscamos una forma de irnos a dormir desenchufandonos del bolonqui cotidiano. Meternos en la vida dramatica de la familia de “Six feet under” o en la grotesca de “Curb your entusiasm” son solo algunas de las geniales opciones de disfrutar de otro mundo, ajeno al nuestro, pero lleno de matices y emociones. En definitiva nos metemos en un mundo de problemas que se terminan cuando apagamos la tele y podemos volver a ellos cuando lo deseemos!
Me alegra que estes de vuelta.
2. Emi | 23/01/2008 a las 21:12
Uy…las series! Que tema! jamás pude seguir una! Ni hablar de telenovelas!
Maldita constancia que me falta.
3. yessycure | 25/01/2008 a las 19:10
Las series…..
cada vez, hay mejores, algunas mas inetligentes que otras.
Senfield, todo un clasico!!!
y mas reciente Doctor House que es de mis favoritas
claro nunca faltan las de nenas como Samantha Who, que la acabo de descubrir.
Saludos cure!!!
4. Elvia | 31/01/2008 a las 10:18
Uff que gran verdad el tema de las series. Hace rato que abandoné la tv abierta. El problema de los horarios lo solucioné con directv es un poco más caro pero podés programar la emisión de toda la semana. No hay serie de Dick Wolfe que se me pase por distracción. Es muy bueno el blog, saluti Elvia
5. Eze, el juglar | 2/02/2008 a las 16:44
Uh Diego! No podrìa estar màs de acuerdo con vos. Despuès de una panzada con Lost, ya esta el nuevo capìtulo de la cuarta temporada en el emule a quien le interese, ahora me enganchè con Prison Break. De todas maneras, te acoto algo: veo diferencias entre las sitcoms, a las cuales sigo desde mi adolescencia con Friends, The Nanny, Mad about you y Married with children (en una epoca en Sony pasaban una atràs de la otra y no podìa separar de la tele), a las miniseries con formato de pelìcula hay una distancia. Es decir, hay màs guita, son historias, en muchos casos, que podrìan ser llevadas a la pantalla grande. Las sitcom tienen otro formato, ademàs del humor. De todas maneras coincido con lo de la tv de aire, està casi en desuso para los ABC1 como nosotros. Abrazo
¡Acote!
Trackback this post | Subscribe to the comments via RSS Feed