Libro: “God No!”, de Penn Jillette Serie: The Hour Película sobrevalorada: El Estudiante Película subvalorada: Operación regalo Spotify Playlist: Originals that are less Famous than the Cover Versions Frase del año: “Conmigo no, Barone” Blog lamentablemente cerrado: The J-Walk Blog
Fenómeno periodístico: La decadencia de “Barcelona” Disco nacional: Se puede, de Varias Artistas
Mejor idea de producción de la tv argentina: El cuarto giratorio de Showmatch
Mejor extensión de Firefox: Who stole my pictures?
Libro para periodistas: “Steve Jobs”, de Walter Isaacson Sitio web: Epubgratis.me Mejor hashtag: #NegradasdeMercadoLibre Hashtag más exitoso: #LiberenOrsai Hashtag menos exitoso: #Liberenaloslibros
Hace unos años Noticias equivocó en tapa a Máximo Kirchner, confundiénolo con Marcelo Martínez Casas, por entonces gerente de Asuntos Legales de Canal 9. Esta semama vuelve a aparecer el hijo de los dos presidentes en tapa, ahora con la foto correcta.
Pero otra publicación de la misma editorial fue víctima del “Efecto Máximo”: Libre. En su edición de hoy muestra a la “acusada de matar a su pareja a mazazos”.
No fue el único medio. Muy también la puso en tapa. Pero es otra persona.
Y Tiempo y Popular repiten la misma foto de Muy. Dario Gallo, director de Libre, pareció advertirlo:
¿Quién se equivocó? Si juzgamos porque la tapa desapareció del sitio de Perfil.com y que son tres contra uno, pareciera que en Libre se mandaron un moco. Pero a diferencia de la otra vez, en este caso, están acusando de asesina a alguien que no lo es. Daños colaterales del periodismo sensacionalista…
@diegorottman Diego Rottman¿Qué les pareció el primer año de Orsai? Pero no todo lo maravilloso que rodeó a la revista, sino la revista en sí, los contenidos. Nov 21 via TweetDeckFavoriteRetweetReply
El balance para la mayoría fue positivo, con tibias críticas. Entre mis reparos, escribí que me hubiera gustado ver menos escritores consagrados o conocidos y más descubrimientos, preferentemente jóvenes. Eso fue el inicio de una discusión cordial con @aguirrecaro que duró ¡tres horas!
Para tratar de resumirla: a ambos nos gustaría leer textos de calidad de gente nueva. Ella es más pesimista que yo en que esa gente existe. Explica que cuando Hernán Casciari convocó a mandar material solo rescataron un texto publicable. Para mi esa convocatoria no tuvo la suficiente difusión y duró poco. Razoné que tiene que haber un recambio similar al que apareció en los blogs en la primera década del siglo, entre los que surgieron los mismos Casciari y Carolina Aguirre. Que tal vez haya que mirar en Twitter.
Cuando le dije que posiblemente yo esté equivocado, pero que valdría la pena hacer el experimento, ya que lo curioso de Orsai es que es un medio masivo y under a la vez, ofreció escribirle a Casciari y preguntarle si le interesaba recibir colaboraciones. Esta fue la respuesta:
Me alegra la buena onda de Casciari y Carolina Aguirre y la posibilidad de ver qué surge de esta propuesta. Me preocupa que sea todo tan informal y con una difusión tan limitada: no es lo mismo que yo lo publique en este blog que que Hernán lo ponga en Orsai.
Así que, jóvenes (y viejos) talentos, se les acabaron las excusas para ponerse a escribir esa nota o ese cuento que tanto querían hacer. Ahora pueden publicar en un medio prestigioso y leído y encima cobrar buen dinero. ¡A laburar!
El 13 de septiembre del año pasado publiqué el post El año que viene lo descubro yo donde repasaba cómo una misma noticia se repite año tras año, incluso en un mismo medio, como si nunca hubiera sido publicada. Había elegido como ejemplo la investigación que vincula cuidado dental con prevención de infartos. Refresco las capturas con los links del 2008 al 2010:
El día de las elecciones Pablo Marchetti le explicaba a un periodista de Perfil que estaba en el búnker del FAP, no por ser novio de Victoria Donda, sino porque estaba haciendo una cobertura periodística. Se desconoce adónde salió esa cobertura, ya que Barcelona, revista que dirige, no hace ese tipo de periodismo. La actitud puede entenderse en alguien más interesado en que se lo valore por sus ideas que por su vida privada.
La revista Mú es la versión impresa del portal La Vaca, un histórico medio alternativo fundado por Claudia Acuña, Judith Gociol, Diego Rosemberg y Patricia Rojas. Antes de la oleada antiperiodística post-678, en La Vaca se propuso y se practicó el buen periodismo con una agenda y un modo de producción diferente al de los medios tradicionales. En La Vaca Pablo Marchetti salió del closet político con una crónica sobre el fenómeno que rodeó la muerte de Néstor Kirchner. Y ahora vuelve a elegir ese medio para hacer público lo que le ocultaba un mes atrás al periodista de Perfil:
Una diputada cuyo slogan de campaña fue “vamos a portarnos mal” y un periodista que se burla de los clichés del periodismo posan juntos en una tapa al estilo de las revistas más mainstream. Una revista como Mú, que se destacó por hablar de las fábricas recuperadas, denunciar la minería a cielo abierto y proponer nuevas miradas sobre la profesión, presenta una nota de tapa con las peores mañas sensacionalistas: sexo, drogas, política, romance, intriga.
Claro, también hay otra lectura: la irónica, es todo una gran burla. Pero, a diferencia de Barcelona, Mú no se caracteriza por este tipo de tratamiento, ni la tapa da las suficientes señales para interpretarla así. Si querían hacer eso, les salió mal. Y la mejor prueba es la tapa de Libre de hoy:
la supuesta tapa transgresora desnudada: un simple gesto frívolo de una pareja conocida enamorada, que en nada se diferencia de cualquier ejemplar de la revista Caras. Tal vez este número llegue a más gente, pero en adelante para Mú será más difícil hablar del asesinato de Adams Ledezma o para Barcelona burlarse de los que ponen culos en tapa para vender.
9 acotaron11 de noviembre de 2011por Diego Rottman
No solo el 17 se conmemora otro Día de la Lealtad: al otro día es, por supuesto, San Perón (nacido un 8 de octubre). Y este 27 de octubre, con la peronista Cristina reelecta en octubre, se recuerda el primer aniversario de la muerte del peronista Néstor Kirchner.
El libro es imprescindible para entender el Lado B del General, esa cara de la que no se ocupan los libros de Historia, pero que completa la personalidad del líder público. En la era de Twitter, adonde todos parecen tener una anécdota con Néstor Kirchner, encontrar en pleno 2011 coetáneos de Perón es una rareza. Y este libro acumula decenas de testimonios que van desde la conveniencia de tirarse pedos justo en el momento de bajar la cadena del inodoro hasta un Perón con alegría infantil a la hora de verse en filmaciones realizadas por Pino Solanas.
Al hacerlo más humano, lejos de desmitificar al ícono, el trabajo termina siendo su panegírico. Son ínfimos los lugares en los que Perón aparece retratado negativamente. Mientras leía el libro, me topé con La “guerra sucia” que divide hoy al periodismo argentino, un texto de Carlos Ares a propósito de la pelea Magdalena-Victor Hugo. Allí se lee: “El general Perón, ya de regreso de su exilio político, ‘marcó’ a la periodista Ana Guzzetti en una conferencia de prensa: ‘Tómenle los datos’, se exaltó, cuando sólo tenía que responder a lo que le preguntaban sobre si sabía de la existencia de la Triple A, una banda parapolicial. Ana fue torturada y luego clausuraron El Mundo, diario para el que trabajaba”. No encontrarán esa clase de anécdotas allí. Es más, la única crítica a Perón y el peronismo surge de un capítulo dedicado al gorilismo más rancio, en la voz caricaturizada de uno de sus representantes.
El libro es recomendable, desde la gran tapa de Demián Aiello hasta el cierre, pasando por la figuritas justicialistas o las citas peronistas, con datos revelados por primera vez sobre la sombra política de este más de medio siglo de Historia Argentina. Y aunque se proclama como un libro sobre la vída privada, sirve para entender aquellos años y cómo, pese a ser tan distintos, Perón, Menem y Kirchner tienen un mismo ADN político, composición genética que jamás podrían compartir con un Binner, un Alfonsín o un Altamira. Porque, pese a lo que decía Perón, y sirve de cita al comienzo del libro, peronistas no somos todos.
La televisión argentina cumple seis décadas de vida. En las notas y los informes especiales por la fecha suele recordarse los programas emblemáticos, haciendo siempre hincapié en los más exitosos. La memoria televisiva se fue construyendo sobre un exceso y un defecto: el notable archivo de Canal 13, reproducido sin pausa desde hace años por Volver, y que terminó transformándose en sinónimo del pasado de la tv y, por otro lado, el pobre registro documental de Canal 7, que reciclaba las cintas y dejó al principal canal del Estado sin presencia histórica.
En estos 60 años por las grietas de lo banal se fueron colando experimentos, muchas veces alocados, otras adelantados a su tiempo que, por supuesto, fracasaron. Si la historia la escriben los que ganan… queda por escribirse la historia de 60 años de fracasos de la tv que valió la pena ver. Acá, una muestra de once:
El sexo opuesto Olvidado programa escrito con guiones nada menos que de Oscar Viale. Eran dos historias con el sexo como eje, muy zafadas para la época. Iba por el 13.
El planeta de Berugo El primer reality infantil de la historia. Berugo Carámbula quería hacer una revista con Andrea Tenuta y las notas las mandaban los chicos desde sus casas.
Misteriodismo Cuando Raúl Portal se va de Semanario Insólito hace este programa en Canal 13, mucho más delirante y de menos actualidad que el que hacía con Castelo, Becerra y Hanglin.
La culpa fue de Gardel Raúl Lavié en Canal 7 en una mezcla entre musical, ficción y documental que rastreaba con humor las raíces de la música argentina.
Rebelde sin pausa El único programa de tv del Pettinatto rockero y que fue, a la vez, el debut de Polo en Canal 7.
Somos como somos, ¿o no somos? Un fracaso de Hugo Moser que, a través de sketches entre costumbristas y políticos, exploraba la idiosincrasia argentina. Iba por el 13.
La capsula del tiempo Documental de Julián Gallo por ATC. La serie, que retrata usos y costumbres de la época, es archivada en una cápsula enterrada en Usuahia y será abierta en 2492 como testimonio de la vida en los últimos años del siglo XX.
Colorín colorado Ficción para jóvenes en el Canal 7 alfonsinista escrita por Claudio Ferrari y Oscar Ibarra.
Semananueve Magazine de Gerardo Sofovich que iba de lunes a lunes y que fue, con el “furciómetro”, uno de los primeros hechos autorreferenciales del medio.
Ruggero Ficción escrita por Aída Bortnik y protagonizada por Rodolfo Ranni en Canal 9. Era un periodista que investigaba y resolvía un oscuro caso pero que, en la última escena, termina acribillado por sus investigados.
El prisma de la vida Televisión experimental de Roberto Cenderelli en ATC. Gran edición y temáticas nunca abordadas hasta entonces. Primer programa que puso al televisor como escenografía.
Si cada pueblo tiene los gobiernos que se merece, saber quiénes gobiernan una imaginaria República de los Periodistas puede iluminarnos sobre el periodismo que nos merecemos. La respuesta se puede encontrar en un reciente relevamiento de FOPEA, donde, entre otras cuestiones, se le preguntó a casi 1000 periodistas argentinos quiénes eran sus principales referentes. El resultado fue:
Es decir, las personas que influyen a los periodistas argentinos son los diez de más arriba y, para una buena proporción, nadie. Llama la atención que muchos, demasiados, no tengan a nadie en quién mirarse, nadie que los inspire o les provoque admiración. Me encantaría saber el motivo.
Otro dato curioso es que de los diez elegidos, nueve son contemporáneos, pero la inclusión de Walsh da la pauta de que podía elegirse periodistas de todos los tiempos. Sin embargo casi todos votaron a profesionales que ejercen actualmente.
El tercer puesto para Rodolfo Walsh es también interesante. Walsh es un ícono reciente para los periodistas. Hace unos años ni figuraba en este tipo de encuestas. Por ejemplo, en este mismo blog pusimos un juego, batalla de periodistas, donde cerca de 10.000 personas seleccionaban, entre un par de periodistas, cuál preferían. En abril de 2006 la encabezaba:
La lista actual muestra una polarización fuerte entre periodistas pro-gobierno (¿militantes?) y opositores (¿de la corpo?), un 100% masculino, porteño y del periodismo político, aunque sin predominio de la tv (hay gente de gráfica y de radio).
A mi los resultados me parecen adocenados, sobre todo porque los que votaban eran los mismos periodistas. Aunque con buen tino alguien dijo que hay que celebrar, porque hace unos años los referentes eran los movileros de CQC. Ya que criticaba a los elegidos, me pidieron en Twitter que seleccionara a mis referentes. Esta es la lista, sin un orden particular:
- Enrique Raab
- Geno Díaz
- Jorge Luis Borges
- Aquiles Fabregat
- Enrique Silberstein
- Aníbal Vinelli
- Julio Nudler
- Claudio Uriarte
- Jorge Guinzburg
- Carlos Abrevaya
- Hugo Guerrero Marthineitz
Y si valen extranjeros que trabajaron en Argentina (en el de FOPEA está el uruguayo Víctor Hugo Morales), Homero Alsina Thevenet.
Si tengo que elegir periodistas que vivan, seleccionaría:
- Rogelio García Lupo
- Carlos Ulanovsky
- Mario Mactas
- Jorge Lanata
- Miguel Brascó
- Ezequiel Fernández Moores
- Jorge Fernández Díaz
- Quintín
- Esteban Schmidt
- Sebastián Campanario
Sería bueno que cada periodista elaborara su lista de referentes, y que sirviera como disparador para salir del cliché del star system de la profesión. Tal vez con modelos mejores tengamos un periodismo mejor.
22 acotaron7 de septiembre de 2011por Diego Rottman
Murió Pipo Mancera y Twitter se llenó de elogios de gente que jamás lo había visto. Seguramente en el 2032 los obituarios de Tinelli recordarán la buena televisión que hacía el cabezón y su aporte a la cultura argentina. Por eso viene bien recordar que Pipo no era precisamente la BBC. Es cierto que, tamizado por la lógica que Goar Mestre le imponía al 13, en “Sábados Circulares” también había espacios de calidad, probablemente acordes a las expectativas de la sociedad argentina de esos días, como Showmatch se va ajustando a la teleplatea de cada momento. Recordemos que, hace unos añitos nada más, el primer “Bailando por un sueño” era, apenas, un concurso de baile. Ni que hablar del Marce que presentaba videos deportivos en la medianoche de Telefé. Por eso, treintañeros y cuarentones, léanse esta nota que Carlos Ulanovsky escribió en Satiricón en 1974 para tener una idea más exacta de las luces y las sombras de Pipo Mancera y sus Sábados Circulares:
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ACTUALIZADO 1: Tanto Libre como Muy definen hoy a Mancera como “El Tinelli de los ’60″.
“La prensa no tiene ningún poder. Alardeamos de poder para que nos pongan avisos, para que nos crean importantes. Los periodistas vivimos una vida falsa: comemos en restoranes que no podemos pagar, estamos con mujeres que no podemos pagar, vamos a hoteles que no podemos pagar. Pero en realidad… no tenemos ningún poder” (Ignacio Zuleta)