No estoy interesado en complacer a los intelectuales escribiendo crítica literaria, porque la crítica literaria como arte en estos tiempos tiene un alcance demasiado estrecho y un público demasiado limitado, lo mismo que la poesía. [..] El público lector es intelectualmente adolescente en el mejor de los casos, y es obvio que lo que se llama "literatura significante" podrá vendérsele a este público por los mismos métodos que se usan para venderle pasta dental, purgantes y automóviles. Es igualmente obvio que dado que a este público se le ha enseñado a leer por fuerza bruta, querrá, en los intervalos entre los esfuerzos con los últimos bestsellers "significantes", leer libros que sean divertidos y excitantes. De modo que, como todo público a medias educado de todos los tiempos, se volverá con alivio hacia el hombre que le cuente una historia y nada más. Decir que lo que ese hombre escribe no es literatura es como decir que un libro no puede ser bueno si provoca ganas de leerlo. Cuando un libro, cualquier clase de libro, llega a cierta intensidad de realización artística, se vuelve literatura. Esta intensidad puede ser cuestión de estilo, de situación, de personajes, de tono emocional, o idea, o media docena de otras cosas.
Día: 25 de febrero de 2009
Categorías
Rorschach con palabras en lugar de manchas
"Los diarios son demasiado densos, tienen demasiadas páginas y tienen que llenarlas a como dé lugar. Por ello se dejan enredar en lo que hace la televisión y caen en cualquier trampa. Un ejemplo: una periodista austríaca me preguntó si estaba trabajando en una nueva novela. Le respondí: ‘Entre la primera y la segunda pasaron ocho años. Y apenas hace cuatro que terminé la segunda. Hablémonos dentro de cuatro años’. Y sin embargo, el Corriere della Sera informó con palabras mías: ‘Eco dijo que tiene programada la aparición de su próxima novela dentro de cuatro años’. Los críticos caen en el engaño y leo por doquier: ‘Eco no publicará nada antes de cuatro años. ¿Tiene todavía inspiración?, etc’." (Umberto Eco)