Paradoja: leer más noticias no te hace más informado

Como venimos reseñando en este blog, la BBC año tras año difunde una misma noticia como si fuera nueva: la relación que existe entre limpieza dental y prevención de infartos.

Miren el resumen 2008 a 2011. El link en cada año lleva al artículo, vendido cada vez como novedoso.

2008 2009 2010

2011

En el post del último año arriesgué que en este 2012 volveríamos a ver la noticia. Me equivoqué. Miren lo que publicó la BBC hoy:

Que podría ser lo mismo que decir «no hay relación entre la procreación de pingüinos y la escasez de yerba», una no-ticia… si no hubieran existido cuatro notas durante cuatro años seguidos afirmando lo contrario. Lo que nos lleva a la paradoja de que el que leyó las cinco noticias está igual de informado que el que no leyó ninguna. Y el que leyó solo las cuatro primeras es el menos informado de los tres.

Las 5 Ws del regreso de Lanata

¿Quién?

Cada vez que se hace una encuesta seria sobre quién es el periodista más conocido o creíble en Argentina, invariablemente Jorge Lanata encabeza los listados. Aparte, su figura interesa: cuando le hacen un reportaje, los medios online logran que esas notas figuren entre las más leídas y su regreso a la radio y a la tele, demuestran que también tiene rating.

En medio de la polarización política argentina, que se traslada en el periodismo a la dialéctica periodismo militante-periodismo independiente (en términos acuñados por cada uno de los bandos), Lanata decidió ubicarse en la vereda del periodismo independiente, lo que se traduce en una implacable crítica al kirchnerismo, similar a la que hacía en los ’90 con el menemismo. A diferencia de sus discípulos Ernesto Tenembaum y Marcelo Zlotogwiazda, que eligen ser menos tajantes. Esta postura le valió el repudio de muchos de sus otrora seguidores, ahora simpatizantes del gobierno o militantes oficialistas.

¿Dónde?

Entre sus declaraciones recurrentes está la que afirma que, pese a que lo echaron y se fue de varios lados, él nunca se va a morir de hambre. Dice «siempre puedo generar un programa en una radio trucha y tener audiencia». Sus últimos años en el cable parece confirmar esta teoría. Entonces, ¿por qué tenía que volver a la tv abierta? y ¿por qué en Canal 13?

Esta es la explicación que le dio a Clarín, parte del grupo que ahora lo contrata:

El otro día, un pibe me dice ‘¿Por qué laburás en el Grupo Clarín? Yo te seguí toda la vida, vos lo criticaste mucho y ahora estás acá’ . Y yo le dije ‘Depende de cómo uno lo vea. Te voy a decir cómo lo veo yo. Competí muchos años con Clarín . Es más, tuve grandes quilombos con Clarín.

No nos vendían papel… Yo critiqué lo de Papel Prensa y lo sigo criticando hoy. Pero en el caso de Papel Prensa es mucho mejor que sea privado a que sea estatal. Porque si el Estado reparte el papel como reparte la publicidad estamos perdidos… Le van a dar 10 páginas a La Nación y 4 mil a Tiempo argentino . Y con respecto al tema del monopolio, no estoy de acuerdo con que existan los monopolios. Ahora vos miralo desde mi lado: me pasé la vida tratando de que la prensa tradicional levantara nuestras notas. Antes tirábamos a la mitad del gabinete de (Carlos) Menem y nadie ponía una puta línea. Ahora yo estornudo y salgo en La Nación y tengo 40 mil clickeos (en Internet) . ¿Quién ganó? No sé, pero, por distintos motivos, en este momento tenemos coincidencia de intereses. Lo que me parece que tenés que preguntar es si hago un programa distinto hoy al que hubiera hecho hace 10 años. Y la respuesta es no.

Yo no lo vivo como que gané, ni como que perdí. Creo que la situación cambió y sé que voy a hacer acá el mismo programa que haría hoy en América. En realidad, mejor, porque tengo más producción. ¿Qué voy a decir? ¿Que no? Ni en pedo. ¿Por qué no voy a querer laburar en el segundo o primer canal del país? Sería un idiota.

Más llamativo es el caso del Grupo Clarín. Mientras dirigía Telefé, Gustavo Yankelevich se quejaba de que los únicos espacios sobre los que no tenía poder eran el noticiero y «Tiempo Nuevo», de Neustadt. Ahora su hijo acaba de deshacerse de CQC, lo único más o menos político que quedaba en la emisora. Distinto es el Canal 13 del Grupo Clarín que siempre derivó a TN sus envíos políticos, primero solo con «A dos voces», con Majul-Bonelli y luego sumando otras propuestas.

Hasta hace poco Lanata era invisible para las propiedades de Clarín. Desde hace unos meses tiene programa propio en tv abierta y radio y hace apariciones estelares en Clarín, TN, Telenoche y hasta Soñando por Bailar.

Por eso, la pregunta no es solo «¿Por qué Jorge Lanata estuvo nueve años sin presencia en la tv abierta?» sino, sobre todo, «¿Por qué Lanata vuelve justo ahora a la tv abierta y de la mano del grupo Clarín?»

¿Por qué?

Lo que ahora aparece como diferencias sutiles o, en términos que usó en otra oportunidad, «estar del lado del más débil» fue, a fines de los ’90, la causa de su salida de Página/12, diario que fundó y que abandonó cuando Clarín lo terminó comprando. Eso no es un rumor o me lo contaron, nos lo dijo él a Jorge Bernárdez y a mí cuando preparábamos su biografía para el libro «La rebeldía pop».

Mientras dirigió Crítica, Lanata siguió denunciando las distintas políticas de Clarín, especialmente en relación con Papel Prensa. ¿Por qué, entonces, el cambio, dejar los canales de Turner y transferir su credibilidad a las propiedades del grupo de medios que criticó toda su vida? ¿Solo por dinero? No cierra.

«En este momento tenemos coincidencia de intereses», dice Lanata en la nota de Clarín, sin que el periodista le repregunte en qué consistirían esas coicidencias. Pero igual, un 1% del sic de Lanata citando antes hubiera sido impensable que apareciera en Clarín hace apenas un par de años. Clarín y sus medios tuvieron que cambiar, a la fuerza de la guerra con el gobierno y, en mucha menor medida, del embate de los medios oficialistas de mayor llegada, como 678.

¿Cuándo?

Es que las verdaderas consecuencias de esta guerra se empezaron a ver recién en el último trimestre de 2011 cuando las acciones del Grupo Clarín SA, de buen rendimiento, se derrumbaron. Las ventas de su buque insignia, el diario, vienen cayendo desde hace seis años. El 13, sin Tinelli, perdió ante Telefé su breve liderazgo. Y Cablevisión, el corazón de su facturación, sigue en batalla judicial. Es decir, peleas con el Gobierno, pueden soportarse, pero no me toquen el bolsillo.

Me queda la sensación de que el Grupo Clarín necesita más de Lanata que Lanata del Grupo Clarín.

¿Qué?

Estos antecedentes no pueden obviarse para un análisis completo de lo que se vio en el primer programa de «Periodismo Para Todos» (PPT). Pero falta un elemento más. ¿Qué es hoy un programa político para la tv abierta? No es un programa como los que se ven en cable seguro, no puede ocuparse solamente de la política, tiene que apelar al impacto y al show a costa de simplificar algunos datos, tiene que tener ritmo, no puede ser solemne o formal, debe ser visual. Pero por sobre todo, debe tener rating y facturación.

¿Cómo?

Cuando analizamos el primer mes de Crítica, partimos de su afiche promocional. Vale la pena recordarlo:

El diario de Lanata se presentaba como la síntesis del resto de los diarios. Tal vez abrumado por la responsabilidad y con poca confianza en el género de periodismo político en tv abierta que lo hizo famoso, decidió que su programa sea la síntesis de todos sus programas previos. Y, de paso, sumó algunos más.

PPT (una sigla ya de por sí reciclada) es un collage de: Dia D, La Luna, sus monólogos del Maipo, sus documentales, CQC, La Cornisa, 678, Tato Bores, Michael Moore y, con el estúpido sketch con el imitador de Boudou, del viejo Showmatch.

En una nota algo envidiosa, ya Majul se ve venir esta falta de confianza y detecta elementos de su factoría, como las entrevistas a estrellas del espectáculo o los temas sociales.

Lanata parece decir: «sé que la política es aburrida y difícil de entender, yo se las voy a simplificar los máximo posible, por favor, no me cambien de canal que yo les hago el zapping acá adentro, les doy todos los programas en uno para que pasen una amena noche de domingo».

Si no es por esta falta de confianza en el género, no se entiende cómo es posible que esperara media hora para una introducción al Boudugate (introducción más radiofónica que televisiva, un pecado impensable en Lanata) y ¡42 minutos! tardó antes de dar a conocer la interesante nota con Piluso Schneider, el supuesto titular de The Old Fund.

Es lícito el planteo de «voy a ser Tato Bores, pero con información». Página/12 era información con titulares divertidos. En PPT la información fue por un lado y el humor por el otro. Y si algo siempre supo Tato Bores es saber que los guionistas son fundamentales para hacer humor político. Acá el humor fue entre fallido y patético.

Tampoco fue feliz la entrevista con Pergolini, que buscó condensar a la fuerza en pocos minutos un clima que Lanata lograba generar en una hora de charla, tanto en La Luna como en La Hora 25.

¿Y que decir del espacio de archivo, donde se mostró a un Víctor Hugo crítico del gobierno? ¿Que Lanata se la pasó criticando a 678 para terminar haciendo lo mismo y peor? ¿O que también se lo puede mostrar a Lanata en segmentos de archivo criticando al grupo Clarín?

No. Aunque busque rodearse de recetas exitosas, el éxito de Lanata está en su propuesta de siempre, el periodismo político de show: las denuncias de corrupción. Es lo que sus seguidores esperan de él. Y el Boudugate le cae como anillo al dedo. Muchos dicen que «el denuncismo» está pasado de moda. El rating que tuvo Lanata en su primer programa lo desmiente. Pero encontrar un Watergate por semana tiene dos riesgos:

1) hay que encontrarlo y
2) que la gente se termine aburriendo y haga zapping con Francella que, al menos por ahora, sigue siendo más gracioso que Lanata.

Las noticias más retuiteadas de los medios argentinos

A partir de de la buena idea del blog español 233grados que analizó las noticias de los medios españoles que tuvieron más retuiteos, hice una versión local. Están ordenados por el número de retuits que tuvo su tuit más retuiteado. Se incluye el número de seguidores a modo orientativo.

C5N – 245.382 seguidores

733 retuits

TN – 262.370 seguidores

342 retuits

La Nación – 244.495 seguidores

290 retuits

Crónica – 41.475 seguidores

288 retuits

Olé – 211.344 seguidores

228 retuits

MSN – 24.428 seguidores

185 retuits

Perfil – 78.259 seguidores

167 retuits

Libre – 32.953 seguidores

124 retuits

Clarín – 171.778 seguidores

95 retuits

Infobae – 144.117 seguidores

75  retuits

Sorprende que dos medios tan populares en la web, como Clarín e Infobae, con tantos seguidores tengan tan poco poder de retuiteo. En el extremo opuesto, MSN, Libre y Crónica, con pocos seguidores, logran muchos retuits.

Lideran las señales de noticias con muchos retuits, pero también seguidores.

Meritorio lo de La Nación que, sin el apoyo de un canal de tv o de un medio muy masivo, logró gran cantidad de seguidores y de retuits.

En relación al contenido, se mezclan links a noticias, frases reuiteables y concursos. No siempre el retuit implica empatía: en el caso de Libre mucha gente repitió el tuiter a modo de crítica. Algo parecido puede haber pasado con Olé y Crónica, donde también se mezclan los retuits irónicos.

Desprolijo minibalance 2011

Libro: “God No!”, de Penn Jillette
Serie: The Hour
Película sobrevalorada: El Estudiante
Película subvalorada: Operación regalo
Spotify Playlist: Originals that are less Famous than the Cover Versions
Frase del año: “Conmigo no, Barone”
Blog lamentablemente cerrado: The J-Walk Blog
Fenómeno periodístico: La decadencia de “Barcelona”
Disco nacional: Se puede, de Varias Artistas
Mejor idea de producción de la tv argentina: El cuarto giratorio de Showmatch
Mejor extensión de Firefox: Who stole my pictures?
Libro para periodistas: “Steve Jobs”, de Walter Isaacson
Sitio web: Epubgratis.me
Mejor hashtag: #NegradasdeMercadoLibre
Hashtag más exitoso: #LiberenOrsai
Hashtag menos exitoso: #Liberenaloslibros

Desprolijo minibalance 2010

Máximo le trae mala suerte a Perfil

Hace unos años Noticias equivocó en tapa a Máximo Kirchner, confundiénolo con Marcelo Martínez Casas, por entonces gerente de Asuntos Legales de Canal 9. Esta semama vuelve a aparecer el hijo de los dos presidentes en tapa, ahora con la foto correcta.

Pero otra publicación de la misma editorial fue víctima del “Efecto Máximo”: Libre. En su edición de hoy muestra a la “acusada de matar a su pareja a mazazos”.

No fue el único medio. Muy también la puso en tapa. Pero es otra persona.

Y Tiempo y Popular repiten la misma foto de Muy. Dario Gallo, director de Libre, pareció advertirlo:

https://twitter.com/#!/dariogallo/status/142607167294410752

¿Quién se equivocó? Si juzgamos porque la tapa desapareció del sitio de Perfil.com y que son tres contra uno, pareciera que en Libre se mandaron un moco. Pero a diferencia de la otra vez, en este caso, están acusando de asesina a alguien que no lo es. Daños colaterales del periodismo sensacionalista…

Orsai acepta colaboraciones

A propósito del primer año de la revista Orsai, pregunté en Twitter:

https://twitter.com/#!/diegorottman/status/138670312647692288

El balance para la mayoría fue positivo, con tibias críticas. Entre mis reparos, escribí que me hubiera gustado ver menos escritores consagrados o conocidos y más descubrimientos, preferentemente jóvenes. Eso fue el inicio de una discusión cordial con @aguirrecaro que duró ¡tres horas!

Para tratar de resumirla: a ambos nos gustaría leer textos de calidad de gente nueva. Ella es más pesimista que yo en que esa gente existe. Explica que cuando Hernán Casciari convocó a mandar material solo rescataron un texto publicable. Para mi esa convocatoria no tuvo la suficiente difusión y duró poco. Razoné que tiene que haber un recambio similar al que apareció en los blogs en la primera década del siglo, entre los que surgieron los mismos Casciari y Carolina Aguirre. Que tal vez haya que mirar en Twitter.

Cuando le dije que posiblemente yo esté equivocado, pero que valdría la pena hacer el experimento, ya que lo curioso de Orsai es que es un medio masivo y under a la vez, ofreció escribirle a Casciari y preguntarle si le interesaba recibir colaboraciones. Esta fue la respuesta:



Me alegra la buena onda de Casciari y Carolina Aguirre y la posibilidad de ver qué surge de esta propuesta. Me preocupa que sea todo tan informal y con una difusión tan limitada: no es lo mismo que yo lo publique en este blog que que Hernán lo ponga en Orsai.

Así que, jóvenes (y viejos) talentos, se les acabaron las excusas para ponerse a escribir esa nota o ese cuento que tanto querían hacer. Ahora pueden publicar en un medio prestigioso y leído y encima cobrar buen dinero. ¡A laburar!

ACTUALIZADO: A raíz del debate de Twitter, Patricio Zunini propuso una lista de 10 autores sub-30 para seguir con atención.

Frívolos sobran, lo que faltan son tapas de revistas

El día de las elecciones Pablo Marchetti le explicaba a un periodista de Perfil que estaba en el búnker del FAP, no por ser novio de Victoria Donda, sino porque estaba haciendo una cobertura periodística. Se desconoce adónde salió esa cobertura, ya que Barcelona, revista que dirige, no hace ese tipo de periodismo. La actitud puede entenderse en alguien más interesado en que se lo valore por sus ideas que por su vida privada.

La revista Mú es la versión impresa del portal La Vaca, un histórico medio alternativo fundado por Claudia Acuña, Judith Gociol, Diego Rosemberg y Patricia Rojas. Antes de la oleada antiperiodística post-678, en La Vaca se propuso y se practicó el buen periodismo con una agenda y un modo de producción diferente al de los medios tradicionales. En La Vaca Pablo Marchetti salió del closet político con una crónica sobre el fenómeno que rodeó la muerte de Néstor Kirchner. Y ahora vuelve a elegir ese medio para hacer público lo que le ocultaba un mes atrás al periodista de Perfil:

Una diputada cuyo slogan de campaña fue “vamos a portarnos mal” y un periodista que se burla de los clichés del periodismo posan juntos en una tapa al estilo de las revistas más mainstream. Una revista como Mú, que se destacó por hablar de las fábricas recuperadas, denunciar la minería a cielo abierto y proponer nuevas miradas sobre la profesión, presenta una nota de tapa con las peores mañas sensacionalistas: sexo, drogas, política, romance, intriga.

Claro, también hay otra lectura: la irónica, es todo una gran burla. Pero, a diferencia de Barcelona, Mú no se caracteriza por este tipo de tratamiento, ni la tapa da las suficientes señales para interpretarla así. Si querían hacer eso, les salió mal. Y la mejor prueba es la tapa de Libre de hoy:

la supuesta tapa transgresora desnudada: un simple gesto frívolo de una pareja conocida enamorada, que en nada se diferencia de cualquier ejemplar de la revista Caras. Tal vez este número llegue a más gente, pero en adelante para Mú será más difícil hablar del asesinato de Adams Ledezma o para Barcelona burlarse de los que ponen culos en tapa para vender.

Octubre, mes peronista

No solo el 17 se conmemora otro Día de la Lealtad: al otro día es, por supuesto, San Perón (nacido un 8 de octubre). Y este 27 de octubre, con la peronista Cristina reelecta en octubre, se recuerda el primer aniversario de la muerte del peronista Néstor Kirchner.

La moda peronista de este octubre no excluye a la cultura. Mientras Evita figura con dos obras en los 200 libros fundamentales de la historia argentina –pese a que jamás escribió ninguno- y La Nación da cuenta de “una explosión de las letras K”, aparece un libro dedicado a las anécdotas de Juan Domingo Perón, “Las aventuras de Perón en la Tierra” de Jorge Bernárdez y Luciano di Vito.

El libro es imprescindible para entender el Lado B del General, esa cara de la que no se ocupan los libros de Historia, pero que completa la personalidad del líder público. En la era de Twitter, adonde todos parecen tener una anécdota con Néstor Kirchner, encontrar en pleno 2011 coetáneos de Perón es una rareza. Y este libro acumula decenas de testimonios que van desde la conveniencia de tirarse pedos justo en el momento de bajar la cadena del inodoro hasta un Perón con alegría infantil a la hora de verse en filmaciones realizadas por Pino Solanas.

Al hacerlo más humano, lejos de desmitificar al ícono, el trabajo termina siendo su panegírico. Son ínfimos los lugares en los que Perón aparece retratado negativamente. Mientras leía el libro, me topé con La «guerra sucia» que divide hoy al periodismo argentino, un texto de Carlos Ares a propósito de la pelea Magdalena-Victor Hugo. Allí se lee: “El general Perón, ya de regreso de su exilio político, ‘marcó’ a la periodista Ana Guzzetti en una conferencia de prensa: ‘Tómenle los datos’, se exaltó, cuando sólo tenía que responder a lo que le preguntaban sobre si sabía de la existencia de la Triple A, una banda parapolicial. Ana fue torturada y luego clausuraron El Mundo, diario para el que trabajaba”. No encontrarán esa clase de anécdotas allí. Es más, la única crítica a Perón y el peronismo surge de un capítulo dedicado al gorilismo más rancio, en la voz caricaturizada de uno de sus representantes.

El libro es recomendable, desde la gran tapa de Demián Aiello hasta el cierre, pasando por la figuritas justicialistas o las citas peronistas, con datos revelados por primera vez sobre la sombra política de este más de medio siglo de Historia Argentina. Y aunque se proclama como un libro sobre la vída privada, sirve para entender aquellos años y cómo, pese a ser tan distintos, Perón, Menem y Kirchner tienen un mismo ADN político, composición genética que jamás podrían compartir con un Binner, un Alfonsín o un Altamira. Porque, pese a lo que decía Perón, y sirve de cita al comienzo del libro, peronistas no somos todos.