Llamó Clarín: quiere que le devuelvan sus secciones

Para festejar sus diez años online, Clarín decidió espantar a sus lectores. Así lo logró:

  • Pasó de un diseño extremadamente abigarrado a uno extremadamente despojado, sin escalas.
  • Escondió su edición impresa, de más calidad y mayor producción que la online.
  • Privilegió los cables de agencia, que aparecen en casi todos los portales de noticias, justificándose en el fetiche del “Último momento”.
  • Introdujo elementos “de vanguardia” como nubes de etiquetas o podcasts todavía inentendibles para la mayoría de los lectores de Clarín.
  • Decidió ordenar las noticias cronológicamente (en lugar de por importancia)

Pero lo más indignante es que se olvidaron(?) de la página dedicada a cada sección del diario (salvo deportes).

Como un servicio desinteresado a la comunidad, Malas Palabras ha diseñado un “Localizador de secciones para usuarios de diarios online rediseñados sin criterio”.

¡Que lo disfruten!

Infobofe 1

La idea no es mía, sino de un blog llamado Infobosta: escrachar el bajo nivel periodístico del portal Infobae. Pero las actualizaciones de Infobosta son muy espaciadas y al revisar el portal del señor Hadad diariamente aparecen algunas joyas que no merecen quedar en el olvido. Se aceptan sugerencias.

El infobofe del día

Original:

Original 1

Infobofe:

Infobofe 1
Sigan los links y comparen. Piensen además que no es una noticia (a esta altura un commodity) sino una nota.

Este es el blog número 30.201.555

No. I don't want to read your blogEl número puede ser acertado o no. Al menos es la cantidad aproximada de weblogs indexados por Technorati mientras escribo esto.

Cuando en junio de 1999 registré el dominio weblog.com.ar jamás imaginé semejante explosión. Aunque en Argentina la palabra estaba reservada a los geeks, en EE.UU. existían como diarios personales desde el ’95 y etiquetados como weblogs desde el 17 de diciembre de 1997 (+).

Ahora se da el ciclo inverso: mientras en Argentina los medios masivos se convirtieron en apologistas de los blogs, en EE.UU. algunas voces se apresuran a extender el certificado de defunción para esta forma de comunicarse.

Habrá, seguramente, opiniones opuestas para cada caso. Pero en grueso resumen, los críticos hacen hincapié en la falta de profesionalización de los blogs (y su limitación para el lucro) y los defensores recalcan sus posibilidades democratizadoras.

Esquivando definiciones tecnológicas, un weblog es un espacio de expresión individual (también en los weblogs colectivos), un medio digital “de autor”. Pero esto no es para nada novedoso. Me autocito:

¿Que era Karl Kraus sino un bloguer en la Viena de Fin de Siglo? Y los comentarios de los weblogs no son más que la metamorfosis, globalizada y a la vez centralizada, de la tertulia vienesa, el coffehouse inglés y el café francés del Antiguo Régimen, puntos de encuentro para discutir las noticias. Para no limitarlo a los medios gráficos y al resto del mundo, desde que Radio Belgrano inauguró la tendencia con la llegada de la democracia, no hay programa de radio que no difunda los mensajes de los oyentes.

El periodista del Financial Times Trevor Butterworth se ocupa de esta explosión de la opinión en su artículo Time for the last post, el mejor que se haya escrito sobre el “fenómeno weblog”:

Bloguear -si se me perdona el filosofismo barato- trajo el iluminismo europeo a EE.UU. Cada bloguer fue su propia imprenta, ejerciendo espontáneamente su libertad de crítica. Lo que es grandioso. Pero en el camino la opinión terminó convirtiéndose en la nueva pornografía de Internet.

En su texto, Butterworth opone esta “pornografía de la opinión”, constante de los blogs, al “erotismo de los hechos”, más presente en el periodismo tradicional. Con el agravante de que los blogs potencian la evanescencia de la prensa. Al estar atados

al ciclo interminable de las noticias y a la necesidad de publicar cuatro o cinco veces por día, cinco días a la semana, 50 semanas al año, los weblogs son la cultura literaria que más se ha acercado a la obsolescencia instantánea. […] Una tumba virtual para mil millones de posts.

Los pioneros entendieron mejor de qué iba la cosa: antes de que los bloguers se conocieran de ese modo, recibían el apelativo de escribicionistas. Esos perversos que se exhiben escribiendo compulsivamente.

Clip de audio: Es necesario tener Adobe Flash Player (versión 9 o superior) para reproducir este clip de audio. Descargue la versión más reciente aquí. También necesita tener activado Javascript en su navegador.