Las cinco doblevés de periodismo militante

Hace un tiempo, para conmemorar el Día del periodista, escribí el post “Las cinco doblevés del periodista”. En los cuatro años que van desde entonces hasta ahora, cambió mucho el país y el periodismo. La idea de “periodismo militante”, que por entonces no existía o era muy menor, terminó siendo un concepto que parece abarcarlo todo. Ahora se es periodista militante por elección (se autodenominan así muchos referentes afines al gobierno) o por defecto (esos mismos referentes acusan al resto de militar para la “opo” y la “corpo”). A la vez, la idea de periodismo independiente sufrió una devaluación tal que ni sus defensores se atreven a enarbolarla.

Por eso, este Día de Periodista ofrezco cinco doblevés (que, como se sabe, son seis), pero del periodismo militante, formuladas como punto de partida para un debate entre los lectores sobre este nuevo modo de transmitir información.

¿Dónde ubican los periodistas militantes a medios como, por ejemplo, The New Yorker?

El periodismo militante aborrece al periodismo norteamericano, “que simula independencia”. Fox, claramente, es militante antiObama, pero ¿en qué lugar poner a los medios más tradicionales de EE.UU. tipo Time, que practican periodismo a la vieja usanza o a los más innovadores, cercanos al periodismo narrativo o de crónica, como Vanity Fair? Todos ellos firman, en tiempos de elecciones, un editorial donde dicen a qué candidato apoyan, pero eso no tuerce su cobertura a favor del elegido ni en contra de su oponente.

¿Por qué los medios que adhieren a la idea de periodismo militante no ponen un disclaimer?

Como consecuencia de la pregunta anterior, ¿por qué los medios del “periodismo militante” no ponen un aviso en su tapa declarando a que candidato/ideología/partido apoyan? No debería avergonzarlos, sino todo lo contrario, y el lector sabría desde qué punto de vista se está informando.

¿Quién define por quién milita un medio?

Con el periodismo militante nunca terminé de entender si el militante es el medio o el periodista. Si es el periodista, probablemente tenga que trabajar en medios que no necesariamente coinciden con su militancia, ¿qué debe hacer en esos casos? Si es el medio, ¿todos sus periodistas deberían militar por la misma causa que abraza el dueño del diario/canal/emisora? ¿Está explícita la cláusula de conciencia en los medios de periodismo militante?

¿Cómo se traslada el periodismo militante a otras secciones?

¿Hay que aplicar la idea de periodismo militante a todas las temáticas de un medio? ¿Los periodistas deportivos deben decir de qué cuadro son y defender a sus equipos? ¿Cómo es un modelo de periodismo militante aplicado a las notas de Espectáculos?

¿Qué valor agregado pone un periodista militante?

Si el periodista militante transmite acríticamente lo que su fuente le pide que difunda, y no lo contrasta con fuentes alternativas, ¿qué suma? ¿en qué se diferencia un nota elaborada así de una mera gacetilla?

¿Cuándo informar?

¿En qué situaciones se debe dar a conocer una noticia que afecta a un sujeto vinculado con nuestra militancia? Página/12 no informaba, dentro de su acuerdo con Wikileaks, cables que implicaban al gobierno, ni tampoco se ocupó, al igual que Tiempo, del caso Schoklender durante los primeros días. ¿Se privilegia informar al lector o proteger al damnificado?

La semana de la salud

En la semana que se consagró la ley seca de cigarrilos, los celulares cancerígenos y los saleros asesinos, viene bien rescatar esta columna para Noticias que escribí con Jorge Bernárdez hace unos años:
La dieta sana de hoy te matará mañana

Esta semana los medios se hicieron eco de un estudio que afirmaba que comer pocas grasas no evita el cáncer ni las enfermedades cardíacas. Cada tanto nos desayunamos (valga la expresión) con la novedad de que ese alimento que veníamos evitando ahora es bueno y que aquél con el que nos atiborrábamos pensando que consumiéndolo viviríamos 104 años, de repente se ha vuelto un asesino letal.

Una persona cuya dieta incluyera pizza, vino y chocolate está, según los cánones clásicos de la buena salud, más cerca de terminar como Homero Simpson que como Ova Sabatini.

Sin embargo, según un estudio realizado en Italia, comer frecuentemente pizza puede prevenir distintos tipos de cáncer.

Las noticias también nos informan que la teobromina presente en el chocolate es mucho más efectiva en la prevención de la tos que la sustancia usada comúnmente para combatirla: la codeína. Y parece que los flavonoides contenidos en el chocolate nos defienden frente a las enfermedades cardiovasculares.

Beber vino tinto, por otro lado, protege contra el cáncer de pulmón. Y diarios y revistas nos revelan que una o dos copas de vino diarias disminuyen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.

La dieta del Dr Atkins en los setenta era la panacea para todos aquellos que sumaban kilos de más. Luego pasó a ser la perdición para la gente con excesos de triglicéridos. Atkins terminó sus días apaleado por los colegios de medicina. Hoy, sin embargo, su apellido ha sido reivindicado. Aunque claro, eso al doctor ya no le sirve de nada.

Basta esperar unos años y seguramente encontraremos nuevas refutaciones y nuevos hallazgos. Hoy, ¿el huevo es bueno o es malo para la salud? ¿La carne vacuna es letal para nosotros, además de serlo para nuestras cuentas bancarias?

Las apologías y las condenas de los alimentos no son sólo un tema cíclico. Basta poner en Google cualquier comida y la palabra salud para encontrar conviviendo a cientos de páginas a favor y en contra.

¿Qué actitud tomar frente a estas alertas y revelaciones?¿Seguir comiendo como hasta ahora o atiborrarnos con lasagna si un estudio nos promete que comiéndola tendremos menos caspa?

Estos trabajos, además, siempre provienen de ignotas casas de estudio ubicadas en territorios lejanos cómo Wichita o Wyoming e invariablemente contienen frases que ponen una distancia considerable y advierten que “la investigación está en su fase preliminar” y que “es prematuro hacer proyecciones”, etc. Además, ¿quién va a ir a reclamar a la Universidad de Pittsburgh porque dijeron que la carne de caballo frenaba la diarrea?

Probablemente los que hoy dirigen estudios sobre alimentos que prolongan la vida ya estarán muertos cuando tengan que dar explicaciones. Algo que, a la larga, por otro lado, nos pasará a todos.

Los pecados capitales remixados

Indexed es un blog gráfico, aunque hay palabras. Su autora, Jessica Hagy, postea diagramas de Venn y gráficos con ejes, pero las representaciones matemáticas son solo una excusa para reflexiones filosóficas, políticas o líricas, pero siempre con humor. Algo así como una cruza de John Forbes Nash con Seinfeld.

Los primeros esquemas posteados ya fueron recopilados en un libro del mismo nombre. Allí Stephen J. Dubner, uno de los cerebros detrás de “Freakonomics”, opina: “con apenas unos círculos, flechas y palabras cáusticas Jessica Hagy le da más sentido a la condición humana que el resto de nosotros juntos. Sospecho que es una genia”.

Uno de las “fórmulas” que más me gustó es la de los 7 pecados capitales agrupados en tándems. Esta es mi versión adaptada al español:

Periodismo.com cumple once años

Cuando Roberto Pablo Guareschi dirigía Clarín, solía definirlo como el medio más independiente de Argentina. Explicaba que un diario con un solo anunciante depende de ese único ingreso de dinero para sobrevivir. Si tiene dos anunciantes, que se caiga uno ya no importa tanto. Mientras que un medio como Clarín, con miles de anunciantes cada día (si sumamos los avisos clasificados), no necesita someterse a los designios de ningún sponsor. Que se levante un aviso no afecta en nada a la supervivencia de Clarín y, por ende, no necesita pedirle permiso a ninguna empresa para publicar su material periodístico. Ergo, su independencia sería plena.

Claro que si esa misma empresa que posee el diario es dueña de otras empresas, entre ellas una con el Estado, sus independencia comienza a ser discutible, como se pudo ver en los públicos enfrentamientos y armisticios de los últimos tiempos.

Los jóvenes emprendedores de los ’90 que venían a cambiar la economía con sus empresas virtuales, nunca tuvieron el legítimo sueño de hacer grandes a sus compañías: las vendieron o terminaron huyendo del fiasco inflado que habían propiciado. En una reunión de First Tuesday antes de que explotara la burbuja del NASDAQ pude escuchar a un veinteañero deprimido porque había vendido su puntocom en “nada más” que 200.000 dólares.

Periodismo.com empezó hace once años como un catálogo para mostrarle a los clientes de nuestro incipiente microemprendimiento las potencialidades del nuevo medio que asomaba: la web. Y fue virando hacia un espacio con vida propia. Todo este tiempo el desafío fue cómo crecer sin perder la independencia en un soporte donde la noticia es un commodity y la competencia es fuerte y poderosa.

No fue fácil: ni siquiera hoy los anunciantes creen en Internet para pautar. Las cadenas de publicidad primero y Adsense después, lograron el milagro que enunciaba Guareschi: uno ni siquiera sabe quiénes son los que anuncian en nuestra página y muchas veces los anunciantes no saben en qué página aparecerá su aviso. El sueño de la independecia total. Pero la realidad es que muy pocos viven hoy de este tipo de ingresos. No es nuestro caso.

Y hubo que crear vías alternativas de que ingrese dinero: hosting, cursos de periodismo, sindicación de noticias, contenido para otros medios digitales e impresos, software de administración de contenido y varios proyectos más que nos permitieron superar las varias crisis globales y locales de pie.

Nuestra conclusión después de todos estos años es la misma y, a la vez, diferente que la del ex director de Clarín: para ser verdaderamente independiente, un periodista tiene que depender de muchas formas de ganarse la vida. La verdadera independencia periodística es, en realidad, dependencia periodística: la única fidelidad es con el periodismo.

¿Cuál es la competencia que más entusiasma a los argentinos?

Hoy comienzan los Juegos Olímpicos en China. Todos los medios dieron una extensa cobertura al acontecimiento. Pero ¿cuánto interés tienen en realidad los argentinos por las Olimpíadas?

Si se acude al sistema que mide las búsquedas dentro de Google, se puede llegar a tener un indicador de la curiosidad que despiertan, al menos, en los usuarios del motor de búsqueda más popular.

Me tomé la libertad de contraponerlo a otra competencia de la que también hablan mucho los medios argentinos. Estos fueron los resultados:

Juegos Olímpicos vs. Bailando por un sueño

Recién ahora el interés por ambos esta llegando al mismo punto.

Olimpíadas vs. Bailando por un sueño

Si, en lugar de “juegos olímpicos”, comparamos al programa de Tinelli con la palabra “olimpiadas”, la brecha es mayor a favor del reality del 13.

Asi que, ya lo saben, más que las medallas de oro, a los nacidos en Argentina, los emocionan los puntajes de Lafauci…

La revista de Tinelli fracasará

Después del éxito de la revista de Susana Giménez, Marcelo Tinelli tendrá una revista con su nombre. La tendencia es afín al copamiento que vienen haciendo los famosos de la tele en la radio (Gino Renni, Federico D’Elía), la web (Rial, Mauro Viale) y los libros (Sebastián Wainraich, Eduardo de la Puente). Ahora es el turno de las revistas.

Casi nadie puede tener una revista con su nombre. Por tener desde hace años uno de los programas más vistos, Tinelli parece un buen candidato para esta misión. Pero no lo es.

Para empezar, el nombre de la publicación, “Marcelo”. Susana Giménez es Susana, pero Tinelli no es Marcelo, es Tinelli. Además, “Susana” suena como nombre para una revista femenina, pero “Marcelo” suena a canción de Raffaella Carrá, de ningún modo evoca a una revista para hombres (heterosexuales).

Susana tiene fans y seguidoras que consumen todo lo que lleva su nombre. Pero nadie en su sano juicio puede definirse como “fanático de Tinelli”. Puede gustar como conductor, divertir, pero fan, lo que se dice fan de Tinelli, no es nadie. No es Sandro.

La vida privada de Susana Giménez interesa: Monzón, Roviralta, Cacho Castaña, Corcho Rodríguez, Jazmín y siguen las firmas. La vida privada de Tinelli (la que se puede difundir en una revista con su nombre) no emociona a nadie: Soledad Aquino y Paula Robles, un padre de familia ejemplar.

La carrera de Susana excede la tv, con grandes éxitos en cine y teatro, no así Tinelli, que sólo tuvo notoriedad con Videomatch/Showmatch.

La imagen de Susana todavía se conserva dosificada. Trabaja seis meses al año y aparece en pantalla cinco horas por semana. El programa de Tinelli dura nueve meses y abarca el total de la programación de todos los canales, su cara está saturadísima como para que alguien decida pagar para seguir viéndola también en papel.

Sobre el producto en sí. No parece haber límite para las revistas femeninas, pero no pasa lo mismo con el mercado de revistas para hombres, “Tendencia” tuvo que venderlas en combo. Y eso es un fenómeno mundial. Tampoco esperemos ver minas totalmente en bolas en una revista de Tinelli porque atentaría contra su imagen familiar, el límite es el caño. Su único elemento diferencial podría ser convencer a famosas que hasta ahora no se habían sacado la ropa a que lo hagan, pero ya lo intentó Playboy y fracasó. ¿Va a ser otra revista más con el culo de Jessica Cirio en tapa?

“Susana” tiene un antecedente exitoso en el mercado norteamericano: “O”, la revista de Oprah Winfrey. No hay ningún modelo equivalente a “Marcelo” en EE.UU.

Por último, el único intento similar al de “Marcelo” encarado por Tinelli fue la revista de “Bailando por un sueño”. Y terminó cerrando.

Controle a los controles

Gabriel Schultz dice que “la cantidad de controles remotos de una pareja es inversamente proporcional a su vida sexual”. Para aquellas personas que ven más seguido el culo de Valeria Archimó (pantalla de tv mediante, claro) que el de su propia esposa, llegó este gadget: un portacontroles remotos.

Por la bicoca de 60 dólares se pueden tener organizados en un único lugar todos los mandos a distancia de televisor, video, dvd, equipo de audio, etc. Y como si esto fuera poco y sin costo adicional, un espacio para apoyar un vaso. El artefacto ofrece además un sistema para localizar un control remoto perdido con solo presionar un botón.

¿Cuántos fans tiene tu blog?

A raíz de una nota en La Nación a cinco bloguers donde se hace hincapié en la cantidad de visitas por sobre el contenido, se generó un debate interesante donde se distingue entre visitantes “accidentales” -los que llegan por los buscadores ven lo que necesitan y jamás vuelven- de los “fans”, lectores que son seguidores del blog (las etiquetas son mías).

¿Cómo separar la paja del trigo? Con Google Analytics y Feedburner (o sus programas equivalentes).

Feedburner muestra la cantidad de suscriptores al feed de RSS. Si alguien decidió suscribirse al blog merece ser contado entre los seguidores, por más que no lo consulte todos los días:

A ese número hay que sumarle a las personas que escriben la dirección del blog en el navegador o lo tienen guardado entre sus favoritos. En Google Analytics eso se ve en la opción Direct Traffic del cuadro Traffic Sources Overview:

Este número sirve además para ver la relación entre fans y visitantes accidentales (las otras tres categorías sumadas).

La suma entre estas dos variables (suscriptores + trafico directo) da el total aproximado de seguidores de un blog. Digo aproximado porque habrá fans que acostumbren llegar desde el linkroll de otro blog (Referring Sites), pero el error es mínimo. Y es a mi criterio un mejor parámetro que las visitas totales, las posiciones en los diversos rankings o la cantidad de comentarios para comparar sitios cuantitativamente.

Consejos para bulímicos culturales: internet

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Para cerrar esta serie, nos queda sólo Internet. Dejo al cine y al teatro afuera porque la oferta no es tan abrumadora como en los otros casos. Y a la radio, porque son pocos los que hacen zapping como en la tele, el oyente es más fiel a su emisora.

Digámoslo de una vez: lograr una selección eficaz de lo mejor de internet es imposible. Medios digitales, versiones digitales de medios de papel y blogs; pero también radios online, podcasts y videítos; y además chats, emails, foros, grupos y listas de discusión. ¿Quién puede lidiar con todo?

Paso conectado muchas horas al día y después de varios años tengo algunos trucos y herramientas para filtrar contenido. Por eso cada vez proceso más material en menos tiempo, pero aún así paso cada vez más tiempo revisando cosas que valen la pena.

Habiendo aclarado que se trata de un problema sin solución, sugiero diez ideas que me sirven para no caer en la infoxicación:

1- Desenchufarse: la primera regla sería reducir al máximo posible el Coeficiente de Vida Virtual. Cuanto menos tiempo tengamos para estar conectados, lo administraremos de modo más inteligente. En mi caso no tengo notebook, handheld (ni siquiera una miserable calculadora científica) para navegar “en tránsito”, pero tampoco una PC en mi casa.

2- Organizar los emails: en mi caso los emails comen un tiempo enorme. Un buen filtro antispam y desuscribirse de todas las listas que jamas leeremos son dos medidas sanitarias indispensables. Otro truco es setear la bajada de emails cada 30 minutos: así no estaremos cortando lo que estamos haciendo a cada rato para ver qué email nuevo recibimos. Por último, armar reglas de mensajes para que los emails se vayan almacenando en distintas carpetas según su urgencia de lectura, de modo que queden solo en la Bandeja de Entrada aquellos que exigen una atención inmediata.

3- Buscadores: no solo recibimos contenido, también a menudo tenemos que ir a buscarlo. Aprovechar los buscadores al máximo puede ahorrar mucho tiempo de navegación inútil.

4- Alertas: un modo de recibir exclusivamente información sobre un tema específico es setear alertas. Google, Yahoo, sitios como GoogleAlert y medios como La Nación ofrecen este servicio gratuito que envía a nuestra casilla de email todo el contenido que responda a una palabra clave.

5- Bookmarks de rutina: hay unos veinte sitios que sí o sí tengo que visitar cada día. Forman parte de una carpeta de favoritos que tengo en la barra de marcadores de Firefox. Los días que tengo poco tiempo, despliego esa carpeta y selecciono la opción “abrir en pestañas”. Así, gracias al Tab Mix Plus, puedo limitarme a recorrer sólo esa veintena de páginas en apenas unos minutos.

6- Patear la pelota: postergar la lectura de ese post tan largo como interesante (como éste por ejemplo) es un clásico del bulímico cultural. Instapaper y Furl son dos herramientas para archivar estas lecturas para “cuando tengamos tiempo” (es decir, nunca).

7- Gatekeepers: encontrar un filtro humano que coincida con nuestros gustos de consumo cultural puede ser una bendición para ahorrar tiempo. Consultar blogs que nos indiquen lecturas interesantes o videos que valgan la pena es un atajo para la navegación cotidiana. Si no fuera yo el que las selecciona (junto con mi hermano Esteban), visitaría a diario las Notas al Margen de Periodismo.com. Los bookmarks sociales como Digg, Meneame o copada, el flamante clon argentino, en mi caso terminan significando más una pérdida que un ahorro de tiempo.

8- Lector de blogs: hace un tiempo deje de usar Netvibes como lector de blogs y me pasé a FeedDemon, un programa gratuito para Windows. Es muy útil y tiene muchas prestaciones que no tienen los lectores online, como marcarnos los blogs que leemos más y los que leemos menos, los temas más populares de los blogs a los que estamos suscriptos, los blogs que no se actualizan por un período determinado, creación de alertas y archivado de recortes. Además tiene un buen buscador interno.

9- Perder tiempo para ganar tiempo: a veces leer artículos sobre como administrar mejor el tiempo puede ser una inversión más que un gasto de tiempo. Acá hay un buen ejemplo (en inglés).

10- Resetear: finalmente, cuando estemos demasiado abrumados por lo que nos queda por leer, podemos acudir a otra función útil de FeedDemon, el “Panic button”:

panicbutton.png

Dice: Usted tiene 749 ítem sin leer – Esto no es el email – Usted no tiene que leer todo. A lo mejor es tiempo de apretar el botón de pánico y dejar que FeedDemon marque por usted los ítem como leídos”. Porque a veces tener mucho para leer es igual a no poder leer nada, presiono este botón más veces de las que quisiera. Pero es útil para empezar de cero.

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Al final se vendió la mayor colección de música del mundo. El comprador terminó pagando 3.002.150 dólares, apenas 2.150 dólares más que lo que pedía Paul Mawhinney, su vendedor, por estas seis millones de canciones distribuidas entre tres millones de discos de vinilo y 300.000 discos compactos. Y aunque parece que el ganador es fraudulento, hay otros cinco ofertantes en carrera.

Quien finalmente adquiera este material tiene, a tres minutos promedio por tema, 300.000 horas, o sea 12.500 días, o sea 34 años ininterrumpidos para escuchar canciones sin repetir ninguna ni una sola vez.

El resto de nosotros, deberemos encontrar estrategias para poner escuchar toda la música que querramos invirtiendo menos tiempo. Y menos dinero.

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Tom Schnabel es el conductor del excelente programa de radio Cafe LA. En esta audición semanal puede escucharse desde Boris Vian cantando “el primer rock francés” hasta Kevin Johansen pasando por las últimas novedades del indie yanqui.

Schnabel recibe entre 20 y 40 discos cada semana, que debe escuchar para su trabajo. ¿Cómo hace para seleccionarlos?. Primero mira el arte de tapa en busca de signos que justifiquen abrirlo. Si pasa esta primera barrera, suele escuchar los primeros 30 a 60 segundos de los primeros cinco o seis temas. Los preseleccionados se dividen en dos pilas: aquellos CDs de los que ama al sello, al artista, etc. se los lleva a su casa y los escucha más en detalle en su equipo particular. Al resto los deja en su oficina y los escucha con fast forward.

Así Schnabel llega a los finalistas, que formarán parte del Cafe LA de cada domingo. ¿El resultado? Júzguenlo ustedes mismos: