Para imitar a Bing, Google Squared también consiguió un buscador que va más allá de los simples resultados. Lo bueno de Google (hasta que le empiecen los juicios por calumnias e injurias) es que cualquiera puede armar sus categorías. El procedimiento es el siguiente:
Paso 1: Vaya a la nueva creación de Google, Squared.
Paso 2: Ingrese una categoría agraviante en la ventana de búsqueda. Por ejemplo: presidentes corruptos o modelos trolas.
Paso 3: Google listará los resultados. En caso de que no encuentre los datos, usted podrá ingresar tres o cuatro nombres que considere representativos del grupo.
Paso 4: Google mostrará esos resultados y agregará otros propios.
Microsoft logró su cometido. Con su nuevo buscador Bing, consiguió superar a Google. Y no porque obtenga mejores resultados de búsqueda, sino porque ofrece algo mejor: mientras que los resultados de Google apenas denotan, los de Bing connotan. Es así, Bing es el primer buscador connotativo de la historia.
Gracias a los experimentos de Fede Aikawa, podemos ver a este oráculo moderno en acción:
Mi apellido se escribe con doble te, Rottman. Buscarme en Google con una sola te (”Diego Rotman”) lleva a una serie de páginas de un artista también argentino, casi de mi misma edad, pero que “trabaja y reside en Jerusalem”. Una confusión como la de Harry Tuttle/Harry Buttle de la película “Brazil”:
También estoy acostumbrado a que me llamen Sergio, como al músico de los Cadillacs. Varias veces me dije “seguro que a él nadie le dice Diego”. Hoy encontré las desmentidas:
Alguien acotó18 de Noviembre de 2008por Diego Rottman
El último número de la revista Wired, brújula de la cibercultura, nos insta a cerrar todos nuestros blogs, justo ahora que acabo de abrir otro. Los que no quieran tragarse el ensayo de 600 palabras en inglés con la justificación, pueden leer esta nota en español o este resumen, que el propio autor hace en ¡su blog!:
Matá tu blog. El 2004 ya terminó. Google no te va a encontrar. Demasiados HuffPos. Los comentaristas son retardados. ¿T-v-o en Facebook?
Para los obedientes, los convencidos o los que simplemente quieran pasar a la nueva moda, llegó la hora de pensar en el último post. El final. El “muero contento, hemos batido al enemigo” de Blogger o Wordpress. ¿Cuáles deben ser las palabras de despedida para nuestros cuatro lectores fieles? En este caso una opción es despedirlos por su nombre: “Chau Juancho, Marley, Bolita y Anónimo”. Llamarlos por teléfono es otra opción.
Si se quiere algo más elaborado, se pueden husmear despedidas de otros blogs ya cerrados que permanecen online, como este, este, este o este. Acá incluso hay una recopilación de posts finales.
El epílogo deberá tener algo de épica. Pensemos que, con el tiempo, será el post más leído, el primero que vean todos los que lleguen al blog abandonado. No es un cierre digno argumentar falta de tiempo para actualizar o que se descubrió que Google Adsense deja dos dólares por mes. El cosmos, la finitud humana o la búsqueda de un mundo más justo suenan mejor.
Nunca se deberá, empero, cerrar del todo la puerta. Siempre se debe meter alguna frase que insinúe un posible regreso. No hay que matar a Sherlock Holmes. Uno nunca sabe si Adsense empieza a dejar mejores ingresos…
Los comentarios, que durante los últimos tres meses languidecían, se multiplicarán como nunca, rogándole al autor que revea su decisión, a punto tal que lo harán flaquear. Pero no debe claudicar. Los mismos que se apenaban con el cierre, lo insultarán si decide seguir, acusándolo de histérico y de haberlos estafado prometiendo algo que no se pensaba cumplir. Y volverán a agredirlo tratándolo de incoherente, cuando, agobiado, quiera cerrar el blog, esta vez sí, en serio.
Hace unos días, Google presentó su nueva característica para Gmail, Mail Goggles. Es una opción que, a la hora de mandar un correo electrónico, primero le pide al usuario que resuelva una serie de operaciones matemáticas sencillas. Este paso previo serviría para evitar que se manden emails que uno desearía no haber mandado.
Mail Goggles se activa solamente los fines de semana por la noche, que se supone que el horario donde alguien, borracho, drogado y/o filtrado es más proclive a mandar un email del que después puede llegar a arrepentirse.
Los medios y blogs difundieron la noticia con la clásica caída de baba acrítica ante cada novedad que la gente de marketing de Google da a conocer.
Pero, pensemos, ¿qué tan bueno es que Google cuide el correo que queremos mandar? Primero va a impedirnos mandar emails porque estamos borrachos pero, si lo recibimos con alborozo, después van a lanzar un servicio que detecta el contenido con puteadas y lo aligera y en unos años nos va a aconsejar que no le mandemos un email a una persona porque el sistema detectó que en otro email esa persona habló mal de nosotros. Y para el 2012 van a mandar una brigada de Alcohólicos Anónimos a las casas.
Por otro lado, ¿quién necesita de la condescendencia de Google? ¿Y si insultar a nuestro jefe por email un sábado a la noche, borrachos, nos termina generando un aumento o, mejor, nos despiden y conseguimos un trabajo mejor? ¿Por qué necesariamente tiene que ser malo que, gracias al alcohol, le mandemos un email a una ex-novia para decirle que todavía la amamos? ¿Cuántas parejas se formaron gracias al aturdimiento etílico? ¿Que hubiera pasado con ellos si Google los hubiera “ayudado”?
Una nueva herramienta de Google desmiente al post anterior, donde se sostenía que Bailando por un sueño generaba más interés en los argentinos que los Juegos Olímpicos.
A diferencia de Google Trends, que sirvió de herramienta para medir las tendencias de búsqueda en el post citado, el nuevo Google Insights recoge los datos con mucho menos retraso. Si se comparan “Olimpíadas”, “Juegos Olímpicos” y “Bailando por un sueño”, los datos de Argentina llegan hasta el 3 de agosto. Y a partir del 27 se comprueba un lento descenso del programa de Tinelli y una brusca subida de los dos términos que definen a los juegos de Pekín:
Hoy comienzan los Juegos Olímpicos en China. Todos los medios dieron una extensa cobertura al acontecimiento. Pero ¿cuánto interés tienen en realidad los argentinos por las Olimpíadas?
Si se acude al sistema que mide las búsquedas dentro de Google, se puede llegar a tener un indicador de la curiosidad que despiertan, al menos, en los usuarios del motor de búsqueda más popular.
Me tomé la libertad de contraponerlo a otra competencia de la que también hablan mucho los medios argentinos. Estos fueron los resultados:
El año pasado el pobre (es un decir) Larry Page, uno de los fundadores de Google, tuvo que interrumpir su luna de miel en El Calafate para mirar cuadritos con Cristina Kirchner. Hace unos días, la presidenta hizo lo que más le gusta en la sede del buscador en Argentina: dar un discurso. Justo allí arriesgó que “con Internet no habrían existido los desaparecidos”, cuando precisamente Google impide en China acceder a una versión sin censura de su índice con lo que nada hace pensar que la empresa no hubiera colaborado en su momento con la censura de Videla. Idénticas razones llevan a cuestionar al Premio Príncipe de Asturias que compartió con Wikipedia por su contribución “al progreso de los pueblos”.
Mientras en Argentina y España se babean por Google, en su país de origen está dejando de ser cool. Los bloguers critican que la compañía haya abandonado su lema “don’t be evil” (no seas malvado) y el CEO de Google Eric Schmidt se saca el tema de encima respondiendo que nadie tiene un “malvadómetro” para distinguir lo bueno de lo malo desde una posición moral absoluta.
En el último número de Atlantic Monthly, la nota de tapa pregunta si Google nos está volviendo estúpidos. Allí Nicholas Carr parte de la sensación de que el hábito de estar conectados termina convirtiéndonos en consumidores culturales más ansiosos, menos concentrados y alejados de la lectura de textos largos y complejos. Pero, al igual que con Cristina y con las modelos argentinas, la nota equivale a Google con la web, cuando en realidad no es más que un catálogo (incompleto) de sus direcciones, actividad que además comparte con buscadores menos eficaces como Yahoo! y Live.
Distinto es el caso de Michael Arrington, influyente bloguer, que se pregunta si 2008 no será el año en el que Google pierda su inocencia. La compra de DoubleClick, su alianza con Yahoo! y que Firefox siga ofreciéndolo como búsqueda por defecto serán, asegura, sacos de plomo en el futuro inmediato.
Imaginemos que en un foro de cine alguien quiere conseguir la película “El nombre del juego”. Busca en los listados, pero la única que ve con Travolta y Danny de Vito es “Cómo conquistar Hollywood”. ¿Cómo sabe si es el título que está buscando o una secuela?
El brete lo resuelve akas.imdb.com un subdominio especial de Internet Movie Database. Basta con ingresar el título que queremos consultar y en los resultados obtendremos cómo se llamó la película en todos los países en los que se estrenó, el título original y el título que tuvo antes de su estreno. En el caso del ejemplo, confirmaremos que los dos títulos son de la misma película, “Get Shorty”, uno de Argentina y el otro de España.
Ah, y “Noivo Neurótico, Noiva Nervosa” es el título para Brasil de una película que mientras se producía iba a llamarse “A Roller Coaster Named Desire”, “It Had to Be Jew” y “Anhedonia” y que en Argentina y Venezuela se llamó “Dos extraños amantes”, pero que Woody Allen terminó bautizando “Annie Hall”.
Los picos de rating de la semana que pasó tuvieron que ver con los homenajes a Jorge Guinzburg. Los medios digitales encabezaron su lista de notas más leídas con la información sobre su fallecimiento. Una de las frases por las que más gente llegó a mi blog desde los buscadores en los últimos días fue biografía guinzburg. Google también da cuenta de ese interés a través de su sistema Google Trends, del que yahablamosenvariasoportunidades, y que grafica el número de búsquedas de una o más palabras clave por ubicación geográfica.
Estas son las búsquedas de todo el mundo de las palabras guinzburg y jorge guinzburg durante marzo:
El pico se da el 12, el mismo día de su fallecimiento, lo que también sirve de obvia conclusión de que el consumidor de noticias ya no espera al día siguiente para informarse por los diarios.
Pero ahora hay otro modo más de medir este interés y es acceder a las estadísiticas de Wikipedia, un nuevo servicio que se ofrece desde hace unos días. Por alguna rara razón (el servicio está en beta, tal vez los números sean extremadamente bajos y no entren en el gráfico) no figuran los datos de los primeros once días de marzo de la página dedicada a Jorge Guinzburg en Wikipedia en español. Pero sí podemos medir el interés durante los 29 días de febrero:
516 veces en todo el mes, un promedio de 18 páginas por día. En marzo fue distinto:
21.400 veces se vio su biografía el 12 y 13.600 el 13. En cinco días su entrada acumuló 43.466 páginas vistas.